sábado, 22 de septiembre de 2018

EL MISTERIO DEL TRASTERO, VI



"Las circunstancias presentes que rodean a los personajes reales, lugares y hechos representados en este relato son completamente ficticios. Cualquier parecido con personas verdaderas, vivas o muertas, o con hechos reales es pura coincidencia... Pero también os digo que a veces suena la flauta por casualidad...¿O no?"... 

¿Por qué has hecho eso? Inquiere mi hermana con un acusado reproche... 

-"He hecho eso, porque juntas no hubiéramos tenido ninguna oportunidad. Estar pendientes la una de la otra, nos hubiera vuelto vulnerables ante el ataque del rabioso y al final nos habría atrapado... Había que intentarlo"- 

-" Sí, pero no vuelvas a hacer algo así"- Mi hermana no consigue ocultar su enfado, porque  sabe que las cosas se desarrollaran igual si se da el caso. 

El rabioso no deja de aporrear la puerta, su gruñido amenazador martillea en mis sienes. Cualquier intento de abandonar el castillo queda frustrado al sentir la presencia acechante de la bestia. Su mera existencia supone un gran poder disuasorio para abandonar nuestro cautiverio.

Los gruñidos cesan de repente, pero no me siento con fuerzas para cerciorarme de que haya abandonado el lugar. Los rabiosos pese a su ira descontrolada podían atacar por sorpresa... Hay que ser precavida en asuntos tan peligrosos... Pero, sobre todo tenemos que preparar un plan y cogerlo por sorpresa. Al final y al cabo solo es uno...

-"No podemos continuar así. Tenemos que idear algo que nos permita escapar de este lugar y la única solución es tenderle una trampa"- Dije tratando de ser convincente. La expresión de mi hermana me revela que no he sido lo suficientemente persuasiva...

-"¿Y, qué tienes ideado... Si puede saberse? Otra burrada como la de antes, ni loca"-Me replica puntillosa.

-"Hay que actuar rápido, hemos de dejar el castillo lo antes posible... Pronto este lugar será algo inhabitable, con el olor a putrefacción y otras cosas que mejor no menciono"- Estaba totalmente desquiciada y si no me hacían caso había mucha posibilidad de que la siguiente rabiosa fuese yo...

-"Venga, expón tu plan"- Terció mi hermana..

-"He pensado que podemos hacer lo siguiente... Ahora que han cesado los gruñidos, abrimos la puerta y ellas se esconden detrás- dije señalando a Leo y a mi madre-. Es lo suficiente grande para mantenerlas ocultas. Y, mientras tanto,  le espero escondida, al otro lado de la puerta con el mazo de amasar, le pillo desprevenido y le atizo fuertemente en la cabeza, dejándole sin sentido... ¿Qué te parece?. Concluí, esperanzada en que le pareciera una buena idea.

-" Me parece bien - Me sorprendió que no pusiera pegas- Pero, pongo una condición: Antes has sido tu la que te has expuesto...Ahora seré yo le que le de el golpe de gracia... Me lo debes, por el mal rato que me has hecho pasar antes"-  Ya me imaginaba que se guardaba un as en la manga. 

-"Bien, será como dices... Pues venga, no retrasemos más lo inevitable"- Mi hermana se parapetó al otro lado de la puerta, armada con el mazo de amasar. Por si las moscas, yo cogí el otro, colocamos a Leo y a nuestra madre en el lugar donde creímos que estarían a salvo y ocultas a los ojos del rabioso. Después, abrimos la puerta... Con los nervios a flor de piel, escuché lo que parecía un gruñido débil, seguido de unos pasos atropellados. Con el corazón en un puño vi como se metía en el cuarto y clavaba sus ojos febriles en mí.  En aquel momento, Antonia, armada con el mazo de amasar, le sorprendía por la espalda atizándole con todas sus fuerzas en la cabeza. El hombre no dijo esta boca es mía, cayó desplomado como si fuera un fardo ... Al verle sin sentido, nos acercamos con sigilo, temiendo que recuperara el sentido en el último momento. Pero, estaba inconsciente. Era tanto el miedo que sentía que no quise comprobar los latidos de su corazón... Era el momento de huir, cogimos los petates con los víveres y algunas linternas que habíamos encontrado y nos encaminamos presurosas hacia el acceso al túnel... Decidimos cubrirle los ojos a mi madre para que no viera el dantesco espectáculo en que se habían convertido las viejas instalaciones del Castillo... Justo cuando llegamos a la entrada del túnel, volvimos a escuchar el ronco gruñido del rabioso... Fuimos bajando en fila india por la escalera... Una oscuridad total imperaba en el lugar. Tenía la sensación que en alguna parte de aquel lóbrego lugar, nos esperaba una especie de monstruo tenebroso sin otro interés que el de devorarnos. Nos llegaba el olor desagradable de la humedad corrompida... Cerramos la puerta, esperanzadas de que el rabioso no hubiera desarrollado algún tipo de percepción extrasensorial e intuyera nuestra vía de escape...También deseé no tener un encuentro indeseado en aquel pasadizo con una de aquellas  fieras y nuestro camino hacia la libertad estuviera libre de obstáculos... Sin embargo, no tardaríamos nada en llevarnos la primera sorpresa... El suelo del túnel estaba totalmente asfaltado y a ambos lados existía una pequeña acera, lo que indicaba que estaba pensado para la circulación de algún tipo de vehículo... El techo era abovedado. Miré con detenimiento los poderosos muros de obra "opus spicatum" y descubrí que era un tipo de construcción empleado en la antigua Roma. Señal de que aquel túnel tenía muchísimos años de existencia... Era extraño, pero nos encontrábamos con la típica construcción urbana, pero subterránea... Y, lo mas sorprendente fue observar que estaba alumbrado, como si hubiera sido utilizado recientemente... La luz nos permitió descubrir su inmensa extensión y la gran proliferación de puertas  que daban al pasadizo de manera sucesiva... Intenté abrir una de aquellas dependencias, pero estaba cerrada... Desistí del intento y aceleramos la marcha. Aquello no pintaba bien... La disposición y el aspecto de aquellas habitaciones me hacía pensar que nos encontrábamos ante un posible búnker. Pero no se parecía en nada a lo publicado por la prensa sobre el asunto. Es más jamás se había mencionado la posibilidad de que en el Castillo pudiese existir semejante construcción... Un misterio más de los que atesora la célebre montaña. Y, realmente, qué país del mundo no oculta en las entrañas de sus fortalezas más profundas, impresionantes mundos subterráneos. Aquel enigmático mundo  acaparaba mis pensamientos, cuando mi madre habló por primera vez.

..." Aquí huele a muerto"... Fue su frase lapidaria.

..."Querrás decir a putrefacción"... le respondí.

..." A putrefacción no, a muerto... Es un olor que jamás olvidaré... Una de las veces que visité Montjüic para llevarle flores a la abuela iba yo pensando... Qué raro que en un cementerio donde hay tantos muertos enterrados y no se sienta mal olor.. Acababa de pensarlo cuando pasé cerca de una tumba que estaba medio abierta y desprendía un olor tan desagradable que nunca se me olvidará. ... Y, esto que se huele aquí es lo mismo"... Aunque fuera en aquella penosa situación, escuchar en boca de mi madre esos recuerdos tan escabrosos era algo que me tranquilizó. 

Me acerqué hasta una de las puertas y pegué el oído, me pareció sentir ruido en el interior. Estaba habitado y como si la persona que se encontraba al otro lado intuyera mi presencia, se abalanzó contra la puerta y provocó al estrellarse un golpe tan violento que me hizo apartar tan bruscamente que casi pierdo el equilibrio... 

A partir de ese tramo se inició un pronunciado desnivel. Tanto que teníamos que ir afianzando con cuidado los pies. Después, el firme se hizo más regular. Una interminable línea recta que ni siquiera podíamos imaginar cuál sería el final... El recorrido era muy largo y llegamos a una especie de cripta u oratorio donde había unas cajas apiladas, completamente selladas. Un presentimiento me hizo apoderarme de una de aquellas cajas.  Seguimos adelante, por un corredor que se abría a la derecha,  hasta un punto en que nuestros corazones se aceleraron cuando vislumbramos en la penumbra como una forma blanquecina empezaba a materializarse al fondo del túnel. Nos detuvimos paralizadas por el temor... Tras unos instantes de indecisión seguimos avanzando... Pronto, tuvimos ocasión de comprobar qué era en realidad el tenebroso fantasma... La incipiente luz que entraba por el resquicio de una puerta...

 Habíamos alcanzado el final del túnel... Descorrimos el cerrojo antediluviano y traspasamos el umbral. Después llegamos a una amplia galería, con una generosa claraboya en el techo.. Una simple cancela nos separaba del mundo real y un cerrojo oxidado que al ser descorrido emitió un chirrido desquiciante... 

Nos encontrábamos  justamente enfrente de la avenida Francesc Ferrer i Guàrdia, el pedagogo mártir aparecía nuevamente en nuestro camino, coincidencia o el destino que se empeñaba en cruzar nuestros destinos. A escasos metros se encontraba la calle donde había dejado aparcada la furgoneta. Con recelo, salimos al exterior, respiramos el aire fresco de la mañana y echamos una ojeada a nuestro alrededor. A lo lejos distinguí la explanada donde se levanta la  fuente luminosa de Montjüic. Incluso fuera de servicio ofrecía un aspecto imponente. Recordé la de noches veraniegas que pasamos embelesadas contemplando las coloridas evoluciones del agua al ritmo de la música...

Un rayo de esperanza se abrió paso en mi mente,  no nos hallábamos demasiado lejos de  nuestra furgo. Pero,  era inimaginable que mi madre nos pudiera acompañar hasta el lugar... Así que lo más acertado era que se quedara esperando con Leo, protegidas tras la oxidada cancela y nosotras ir a por el coche, traerlo y entonces subirlas. Cualquier otra cosa hubiera sido exponer al peligro a una anciana de más de 80 años...

Tras la dolorosa despedida, Antonia y yo abandonábamos nuestro refugio temporal... Dejando a la derecha la gran escalinata que daba paso a la fuente... Sorprendía ver lo sorprendentemente tranquilo que estaba el lugar. Ofrecía el aspecto que presenta en los días laborables, libre de visitas. Era un tanto desolador. Cruzamos la avenida a toda prisa, temiendo un encuentro desagradable con los rabiosos... Pensé que podríamos conseguirlo sin dificultad, tan solo había que cruzar la amplia avenida que recorre toda la montaña. Pero pronto comenzaron a escucharse los temibles gruñidos... No sé a ciencia cierta de dónde podrían haber salido, ahora se encontraban debajo de las pasarelas aéreas próximas a un famoso pabellón. Nos detuvimos paralizadas por el pánico, observando las furiosas miradas que reflejaban sus semblantes, el poco resquicio de cordura que les quedaba había sido arrasado por la feroz resolución de ¡ANIQUILARNOS!...

Corrimos despavoridas, con el alma en vilo, sin apartar la vista de aquella jauría humana que peligrosamente iba acortando la distancia que nos separaba... Ya quedaba poco, un desvío a la izquierda y ya nos encontraríamos a buen recaudo en el coche... Busqué la llave atropelladamente en el bolso y como suele suceder en estos casos, se resistía a ser encontrada... Hasta que al final detecté el frío tacto del metal... Desde donde me encontraba la activé para que se abriera... Cuando dimos con el coche, nos introdujimos con rapidez en el interior, conectando el cierre automático de las puertas...  Los rabiosos que nos perseguían penetraron en la calle justo cuando Antonia arrancaba el coche, nos rodearon y se abalanzaron contra el coche intentando abrirlo... Mi hermana cerró los ojos y salió disparada con toda la potencia posible que el coche era capaz de desarrollar... 

Sin abrir la boca, sumidas en el silencio del miedo, Antonia dio varias vueltas  tratando de confundir a nuestros perseguidores para alejarlos del lugar donde se encontraban Leo y mi madre. Abrumadas ante la delirante situación que estábamos viviendo y haciendo caso omiso de todas las señales de circulación que nos íbamos encontrando, llegamos por fin al lugar donde nos esperaban. ... 

Las encontramos llorando . Eran el vivo reflejo de la angustia y la desesperación ante la posibilidad de que hubiéramos sucumbido  ante el ataque de los rabiosos... Cuando nos vieron ante ellas sanas y salvas, nos abrazaron con fuerza, como si la vida se les fuera en ello... Nos habíamos convertido en su único medio de subsistencia ante un mundo hostil...Sin demorarnos más de lo necesario y temerosas de que los rabiosos aparecieran nuevamente,  nos introdujimos en el vehículo. 

-"¿ Y, ahora qué hacemos? Me preguntó mi hermana, antes de poner el coche en marcha...Vi la ansiedad reflejada en su rostro.

-"No tenemos a dónde ir. Todo lo que hasta este momento formaba parte de nuestro modo vida, patrimonio, profesión, ha pasado a la historia... Posiblemente, Barcelona se ha convertido en un desagradable foco de infección que se tiene que atajar de cualquier manera y sin demasiados escrúpulos... Un ejemplo a tener en cuenta es lo que ha sucedido en el Castillo de Montjüic y los medios tan expeditivos que van a implementar para sofocar el brote... Además tengo un secreto que contarte"- 

- "Me pones los pelos de punta cuando hablas de secretos"- me interrumpió Antonia.

-"Hace unas noches presencié como una comitiva de coches negros de alta gama se detenía ante nuestro edificio y poco a poco se iban metiendo en el parking del trastero que tenemos en los bajos. Como ya sabes lo curiosa que soy, así que tuve ocasión los seguí y descubrí  para qué utilizaban el trastero...- Antonia abría unos ojos como platos- y no sólo eso, como sospechaba que aquello era un asunto turbio, al primer descuido que tuvieron me introduje en el interior y robé una de las muestras que almacenaban y lo tengo guardado en uno de esos trasteros que previamente me encargué de alquilar"-

-  "¡De verdad, Catalina, -me llamaba Catalina, la cosa pintaba mal. Estaba seriamente enojada- que no tienes arreglo, siempre  haces lo que te sale del coño y así nos va.. ¿Cómo se te ocurrió hacer semejante cosa... Exponerte de manera tan arriesgada a que te descubrieran... No gano para disgustos contigo"-

-" Relájate,  tenemos que ir al trastero y hacernos con la muestra"-

-"Ni hablar, ni loca vuelvo a casa"-

-" Tenemos que volver y hacernos con eso...Te imaginas que sea el antídoto... Un antídoto que seguramente estará en manos de la gente que ha liado todo esto, ya que teniendo el remedio, controla en cierta manera la situación"-

-"Sí, pero también puede ser la toxina"... Expresó Antonia.

- "Son dos ampollas, por lo tanto puede ser la toxina y el antídoto. Tenemos que ponernos en contacto con un laboratorio para que analicen el contenido"- Le comenté.

-" Pero existe un modo más seguro para averiguarlo y creo tener un plan infalible para detectarlo"-
-" Sí, y cuál es"-Preguntó recelosa mi hermana.

-"Capturar un rabioso y probar con él una de las muestras y vemos cómo reacciona"-Cuando escuchó mis palabras Antonia abrió los ojos como platos y luego se rió... Tengo que reconocer que me desconcertó su actitud.

-"¡Tienes unas ideas!. Pero tengo que decir que es lo más adecuado. No nos podemos fiar de nadie. Tengo que reconocer que encontré cierto placer en atizarle con el mazo en toda la sesera al rabioso, pero claro, no todas las circunstancias  que se nos presenten van a resultar tan óptimas... Y, lo más importante... Cuando el rabioso se encuentre en nuestro poder, como actuamos para reducirlo"- 

-"Muy sencillo, le atamos de pies y manos, lo inmovilizamos en la cama con varias correas  bien grandes y lo suficientemente fuertes, como para que consigan tenerlo reducido"-

...¿Dónde vamos ahora? Preguntó mi madre, completamente ajena a nuestra conversación. Su enfermedad la protegía de alguna manera.

-Ahora vamos a casa... Tenemos pendiente hacer una cosa". Fijé la mirada en Antonia, mientras le contestaba...
Contemplé como se le iluminaba la cara de alegría a mi madre...Era fácil comprenderla. Seguramente ya se había hecho a la idea de no volver a pisar su casa y ahora, la posibilidad de volver a recorrer los viejos rincones de su añorado hogar la llenaban de felicidad.

...¿Sabes dónde tienes las llaves?  Ya había perdido la facultad de entristecerme cada vez que la oía preguntar por las llaves...




miércoles, 19 de septiembre de 2018

EL MISTERIO DEL TRASTERO, V



Tras el enigmático encuentro con Ferrer i Guardia, encaminé mis pasos hacia la celda donde me alojaba con “mis niñas”... Las últimas palabras de Francisco todavía rondaban por mi cabeza… Por un lado, enterarme de que lloré en el período de gestación de mi madre no me extrañaba, porque yo nací llorona y sigo siéndolo. Me emociono con facilidad y no necesito de grandes dramas para derramar alguna que otra lágrima… 

Llorona de día y noche, tanto que mis progenitores se quedaron en los huesos y mi padre casi se trastoca… 

Aunque de vez en cuando paraba, sobre todo se trataba de recibir el “condumio” o me dedicaba explorar el entorno, y si tenía que saltar por encima de la cuna,  los cuatro barrotes no suponían un obstáculo. Muchas veces, mi cabecita, todavía tierna, era la primera en  tocar el suelo, produciendo tal ruido que ponía los pelos de punta a mi pobre abuelo, ya que pensaba que su nieta se había abierto la cabeza... Me buscaba con la incertidumbre de saber si estaba bien o mal, con un terrible sentimiento de culpa... 

Absorta en mis cavilaciones llegué a nuestro alojamiento. Antes de entrar escuché el sonido acompasado de las respiraciones de “mis niñas”… Suspiré aliviada, todavía seguían dormidas, ajenas a todo… 

Llevaba en la mano el viejo plano con todos los túneles secretos de Montjüic. Percibía en el papel un tacto algo raro. Intenté no manipularlo demasiado, para que no se deteriorara  y se deshiciera súbitamente entre mis manos… 

Entré en la habitación toda sigilosa, intentando no hacer ruido, cuando un siseo llamó mi atención… Era Antonia que debía tener el sueño ligero porque veía su cabeza levantada… La hice callar y con un gesto la invité a que me acompañara fuera, para hablar con total libertad.…Tuve que imaginar una explicación coherente sobre el hecho de que tuviera en mi poder un  plano tan valioso del Castillo. 

Antonia se tuvo que enfrentar al espectáculo tan dantesco que ofrecía el Castillo y no fue nada fácil.

…”Por Dios, ¿Que ha sucedido aquí”... Mi hermana  no daba crédito a lo que sus ojos estaban viendo.

…”Pues ya lo ves, han sido todos ejecutados…. Somos las únicas supervivientes del castillo”... Atiné a contestarle.

…” ¿Qué has estado haciendo? Intuí un leve reproche en sus palabras.

Como no podía revelar mi encuentro con el espectro, me vi forzada a  responderle:

…”He sentido ruido y me he levantado para ver qué pasaba. Después me he encontrado con todo esto… Y, mira, he encontrado por casualidad este plano - tenía la esperanza de resultar convincente- con el que podremos salir de la fortaleza.. La verdad es que lo encuentro un poco difícil de interpretar... Toma se te dan mejor estas cosas”... Dije ofreciéndoselo…

Ella le echó un vistazo y luego me dijo…

…” Si te fijas,  en la letra pequeña dice que es un plano donde se representa la fortaleza y el cementerio… Por las dimensiones notorias de ambos conjuntos arquitectónicos yo diría que esta construcción, por ser mayor - dijo, señalando un edificio situado  a la izquierda en el plano- debe de ser el cementerio. Esta otra, de dimensión más reducida, debe de ser la fortaleza - Y, si no me equivoco, aquí tenemos el túnel subterráneo  que debe comunicar ambas construcciones  - Dijo pensativa, mientras  trazaba una linea imaginaria sobre el plano, recorriendo las líneas que se deslizaban sinuosas por la montaña-  Éste, se diría que va a dar a lo que se conoce como el polvorín, pero no estoy segura... También encontramos otra línea que parte de la entrada del castillo y discurre por donde se encontraban las antiguas atracciones del parque… Cati, podemos intentarlo… No perdemos nada”...

La miré con enojo. Estaba proponiendo un imposible.

..."¡Estás loca o qué! ¡Con ella no podemos! -me refería a nuestra madre- . ¿Sabes lo que nos espera ahí fuera? En caso de un ataque furibundo de esas bestias. Ella no tendría ninguna posibilidad... Cualquier intento de escape, tiene que ser desde el  castillo"... Bajé la voz para que mi madre no nos oyera... No quería incrementar su sufrimiento. 

…”Cati, todos estos cuerpos pronto empezaran a corromperse y será un lugar en el que nuestra existencia se va a complicar mucho… Tendríamos que irnos ya… Intentamos buscar algo de comida y nos preparamos para la partida…. ¡Cada minuto que pasa es crucial en nuestra vida!.

Ellas ya han descansado un poco… Así que las despertamos y salimos de aquí, ya mismo...Y, a mamá le tapamos los ojos, para que no vea tanta barbarie... Porque no es aconsejable para su salud mental que vea todo esto" … Dijo abarcando con la mano todo lo que alcanzaba con la mirada.

…”Pues venga, que aquí cerca hay una dependencia donde se almacenan los alimentos… Veamos si tenemos suerte y han dejado algo"…

El recorrido hasta el almacén de avituallamiento estuvo libre de sobresaltos.

Afortunadamente, aun quedaban botellas de agua, algunos alimentos enlatados y fruta del tiempo algo pasada… Cogimos unos  petates y los llenamos con todo lo que pudimos… Cuando nos disponíamos a volver a nuestro alojamiento, nos llegó el familiar  gruñido de un rabioso. Antonia y yo nos armamos con sendos mazos de amasar, contundentes, con los que pensaba machacar la sesera de aquellos rabiosos, si se presentaba la ocasión. En caso de ataque podía convertirse en una efectiva arma defensiva… Antonia y yo nos miramos aterradas, aún quedaban rabiosos… Corrimos hasta nuestra celda y nos cerramos, pasamos el cerrojo. Parecía resistente al ataque de un rabioso, pero era tanta la fuerza que desarrollaban que no estaba muy segura de que aquello resistiera. 

Esperamos que los gruñidos dejaran de oírse  y despertamos a nuestra madre y Leo… Les expusimos los planes y pasamos a la acción… Tras estudiar el plano con detenimiento, intentamos buscar el acceso al túnel… 

Tiene que estar en el interior de la fortaleza… Volvió a ojear el plano y dijo

…”La verdad es que de la fortaleza parten numerosos túneles, en todas direcciones".. Expresó mi hermana. 

La interrumpí diciendo…” Si, pero nos interesa coger el que nos lleve hasta lo más cerca posible del coche, para ya emprender la huida"...

...·”No me cortes, - me replicó molesta- que estoy hablando yo...Ya sé donde está el dichoso acceso”… 

… "Sí, pero no nos interesa el del camino de ronda. Tiene que ser uno que parta del castillo…. Todas las fortalezas defensivas se construyeron con túneles y pasadizos secretos, eran utilizados como medio de evacuación en caso de asedios… Así que teniendo en cuenta la finalidad de su construcción, este castillo debe de estar lleno"…

…”Mira, aquí tenemos uno y esta relativamente cerca de donde nos encontramos… Primero tendremos que acercarnos para asegurarnos que es accesible y no nos llevemos sorpresas"…Comentó Antonia.

… "Pues voy yo"... Me ofrecí. .

…”Y yo voy contigo”... Me dijo Antonia, dirigiéndome una mirada desafiante...

Abandonamos la habitación, y nunca fue mas espantoso adentrarnos en el pasillo que conducía hasta el acceso del túnel.. Pendientes en todo momento de todo lo que se desarrollaba a nuestro alrededor... Sentir el poderoso mazo de amasar en la mano me hizo sentir segura.  

Llevábamos un rato caminando por el pasillo, cuando vi materializarse con todo detalle los rasgos de Ferrer i Guardia... Se encontraba a unos cinco metros de donde nos encontrábamos... Como si nos hubiera descubierto, el giro la cabeza y nos dirigió su inquietante mirada. Ver la oscura profundidad de las cuencas de sus ojos. me provocó un estremecimiento. Miré hacia mi hermana para cerciorarme de si ella también lo estaba viendo...Pero, nada evidenciaba que ella estuviera visualizando la aparición fantasmal del Pedagogo… Ante mi indecisión, el espectro me hizo un gesto con la mano como invitándome a que lo siguiera… Sin dejar de controlar visualmente todo lo que se desarrollaba a nuestro alrededor, pues temía la súbita aparición de uno de aquellos rabiosos que todavía pululaban por el lugar… Seguimos a Francisco por toda la galería. Y, de pronto, se detuvo ante una dependencia… Entonces volvió a mirarnos, para asegurarse de que lo seguíamos. Se detuvo ante una pesada puerta. Entonces, a su lado comenzó a materializarse una figura antropomórfica. Cuando sus facciones fueron delineándose con detalle, comprendí que tenía ante mis ojos a Lluís Companys, el Presidente de la Generalitat que proclamó un Estado Catalán, que sólo duró 10 días, pero eso no le libro de ser sentenciado por delito de Alta Traición por el Tribunal de Cataluña y ejecutado. El político catalán se limitó a saludarme con la mano y sonreírme, luego se pusieron a cuchichear entre ellos. En aquel momento, deseé más que nunca saber de que estaban hablando aquellos espectros insignes. Pero no, cuando terminaron, ambos se dirigieron a la puerta y la traspasaron… Supe que nos encontrábamos ante uno de los accesos al túnel… 

…” Antonia, éste es el acceso al túnel"…

…”¿Cómo lo sabes"... Me preguntó sorprendida.

…”No sé… Una corazonada”... Le respondí.

Pensé consternada que quizá estaba cerrada con llave… La puerta se intuía muy pesada y sería difícil derribarla… Sin embargo, nos llevamos una sorpresa, cuando nada más tocarla se abrió como por ensalmo… Y, lo que vimos nos llenó de temor… Una empinada escalera que moría en un estrecho pasadizo que se perdía entre las sombras… Antonia y yo nos miramos sobrecogidas,  reacias a adentrarnos en un mundo desconocido donde no sabíamos lo que nos podíamos encontrar…Nos exponíamos a encontrar cerrados todos sus accesos y perdernos en aquella oscuridad podría convertirse en una trampa mortal, teniendo en cuenta que llevábamos con nosotros a una anciana….

 Volvimos a entornar la puerta y fue al darnos la vuelta, cuando descubrimos al rabioso, su boca ensangrentada revelaba la grave enfermedad… Una distancia de diez metros nos separaba del hombre, que en aquel momento nos contemplaba completamente paralizado, con una fijeza que ponía los pelos de punta…

…”Antonia, tenemos que separarnos. Voy a intentar llamar su atención para que tu tengas el paso libre hasta nuestra habitación. Cuando llegues  mantienes la puerta abierta, pero vigilante,  hasta que yo llegue"...

… "No, ni hablar, eso que dices es una locura..." Dijo revelándose.

No la dejé terminar. Mi decisión ya estaba tomada y era irrevocable que por algo soy la hermana mayor. Entonces le propiné un violento empujón, lanzándola hacia el Patio de Armas, mi intención era quitarla de en medio para que el rabioso solo se fijara en mi…

Le di con tanta fuerza que trastabilló al chocar contra uno de los finados y a punto estuvo de perder el equilibrio…En ese momento, dirigí una última mirada a mi hermana, que se estaba ocultando tras uno de los soportales. Pude ver que estaba llorando y sentí una gran congoja pensando que aquella podía ser la última vez que la veía. Sentí un dolor tan intenso que solo pude gritarle mientras le apuntaba con el dedo....

..."Ve con ellas y ya sabes lo que tienes que hacer  si no salgo de ésta"... Por toda respuesta, ella recrudeció el llanto y yo le envié un beso... En ese momento ella salió corriendo rumbo a la celda y yo me volví hacia el rabioso increpándole con insultos y palabras malsonantes. Espantada de que fuera capaz de usar un vocabulario tan barriobajero, pero a veces la desesperación nos convierte en ese tipo de persona lamentable que nunca querríamos ser.

Empecé a gritar como una loca llamando de todo a aquel pobre desgraciado, y como si un resquicio de cordura quedara en su menté, el rabioso salio disparado detrás de mí, como si le hubieran puesto un petardo en el culo. Al ver su furia desatada, corrí como nunca… Sin sentir fatiga por el esfuerzo realizado, con el rabioso pisándome los talones… En ese momento,  desvié la mirada hacia la izquierda, a través del hueco de uno de los soportales y pude  ver como mi hermana entraba en la celda y tal y como yo le había dicho, mantenía la puerta ligeramente abierta… En un intento inconsciente por salvar la vida, se me ocurrió la idea de atravesar el patio en línea recta para acortar  la distancia que me separaba del alojamiento… Con eso me exponía demasiado, y más teniendo en cuenta el mar de muertos en que se había convertido el Patio. Tratar de atravesarlo con todos los cuerpos desparramados podría llegar a convertirse en un carrera de obstáculos, pero tenía que intentarlo…

Unos días de cautiverio y sentía como la luz hería mis ojos.Así que corrí con los ojos bien abiertos, siempre con la mirada fija en el suelo tratando de eludir  los cuerpos sin vida.
No pude ver como el rabioso también se había desviado bruscamente en su carrera, atravesando los huecos que se abrían en los soportales que daban al Patio de Armas. Sentía su cercanía intensamente amenazadora, una pestilencia que aturdía y los primeros indicios de descomposición que emitía. Casi lo tenía encima y se me aproximaba peligrosamente por el flanco izquierdo, acortando la distancia a una velocidad  frenética. Hasta ese momento los muertos no significaban un problema para él, en su avance. Me había sorprendido con sus insospechados reflejos. Había hecho una maniobra de aproximación brutal, lo que revelaba que en su cerebro todavía quedaba un resquicio de lucidez, pero totalmente dominada por esa rabia irracional que lo cegaba. Era  plenamente consciente de que el rabioso también seguía mis pasos y estaba a punto de alcanzarme. Así que dejé de lado reparos morales y en vista de que tratar de eludir los cuerpos solo iba a conseguir que el rabioso me atrapara. Así que opté por pasar por encima de ellos, pisoteándolos sin piedad.  

Una caída del rabioso me dio ventaja. Aún así se levantó como impelido por un resorte invisible y volvíó a retomar la carrera con más furia si cabe… Justo en el momento en que sentía como sus manos me alcanzaban como garras, llegaba al alojamiento, consiguiendo introducirme en su interior como una exhalación. Cerré la puerta con un violento portazo y apoyé la espalda contra ella… Sentí la vibración que hizo la madera al estrellarse contra ella el rabioso…

Después echamos el cerrojo y Antonia y yo nos fundimos en un fuerte abrazo…. Con el rabioso parapetado al otro lado de la puerta y gruñendo sin parar, cualquier intento de abandonar nuestro alojamiento era una locura... Teníamos comida, agua... Así que podríamos esperar eternamente.

miércoles, 12 de septiembre de 2018

EL MISTERIO DEL TRASTERO, IV





Nuestra reclusión en el castillo se convirtió en una pesadilla espantosa, debido a los contantes tiroteos, los violentos  portazos y los gritos desesperados de la gente.  Eso y la circunstancia de que no habíamos ingerido alimento desde que nos recluyeron en la celda, nos llenó de preocupación porque la falta de alimento en mi madre, podía ser fatal, debido a su enfermedad… La pesada puerta del lugar donde nos hallábamos confinadas estaba firmemente cerrada, por lo que cualquier intento de abrirla para observar lo que se estaba desarrollando al otro lado, resultaba infructuoso. Sin embargo, un rayo de esperanza se abrió paso en nuestros corazones, cuando escuchamos el ruido del motor de un helicóptero que seguramente estaba planeando sobre el Patio de Armas, recogiendo a la gente… ¿Habrían venido a evacuarnos y nuestra pesadilla estaba tocando a su fin?. Pues no, porque el tiempo iba pasando y por aquí no pasaba nadie con la intención de liberarnos de nuestro encierro y la puerta seguía permanentemente cerrada. El desánimo se apoderó de nosotras cuando intuimos que el helicóptero se alejaba del Castillo… Cuando desapareció totalmente el ruido de los motores, cayó sobre nosotras una calma silenciosa que acabó de aniquilar la poca entereza que nos quedaba…. Volví a mirar por la ventana y todo estaba igual… Los cuerpos de los rabiosos seguían en el suelo, ni siquiera se habían molestado en retirarlos, para darle aunque fuera un digno enterramiento.

El castillo de Montjüic es una joya arquitectónica militar, pero no deja de ser un lugar de ejecución… Presidentes, religiosos, anarquistas, en fin, no hubo discriminación, todo por “bien de la Iglesia y España”... 

Por eso digo, que es un lugar en el que hay vibraciones negativas, siempre que lo he visitado he tenido ganas de marcharme pronto. No he sentido esa necesidad de regodearme entre la belleza de sus piedras centenarias… Y, no solo eso… Me produce cierta opresión en el pecho… 

Las horas transcurrían lentamente, pero éramos cuatro y poco o mucho siempre había algo de que hablar. Lo que no se llevaba tan bien era el hambre que ya empezaba a ser acuciante. Sin embargo, el cansancio no tardó en acudir a su cita puntual de cada noche.  Pronto, caímos en el sueño más profundo y las pesadillas hicieron acto de presencia, apoderándose de nuestras mentes… 

Era noche cerrada, cuando me desperté. Era como si alguien hubiera pronunciado mi nombre. Traté de buscar el origen de aquella voz tan apagada entre las tinieblas que se habían apoderado del lugar.

… “Catalinaaaa”... Volví a escuchar la voz, como si me llamara, parecía provenir del exterior… Así que me levanté y me acerqué hasta la puerta… Inexplicablemente, ante de que la tocara se abrió emitiendo sus bisagras un agudo chirrido… Pensé que podría haber despertado a “mis niñas”, pero no, seguían durmiendo 
plácidamente… 

Así que, pese a lo aterrorizada que estaba, empujé aquella puerta, que hasta hace poco se me había resistido… Y, lo que vi al salir de nuestro cautiverio me heló la sangre en las venas… El suelo de la Galería porticada y el Patio de Armas aparecía, cubiertos por multitud de gente, niños, mujeres, hombres, ancianos, todos habían sido abatidos sin piedad, sus rostros reflejaban toda la agonía que había vivido en sus últimos minutos de vida… Sangre y vísceras aparecían derramadas por todas partes… 

Fui mirando el aspecto que presentaban todas las dependencias y presentaban un aspecto sangriento, comprendí que las personas que una vez se alojaron allí habían sido brutalmente asesinadas… 

Mi mente no podía asimilar tanta masacre. Sentí que me acometía una gran náusea y acabé  vomitando toda la bilis que llevaba dentro...

Supe que teníamos que abandonar el castillo cuanto antes. Estaba pensando en volver a mi alojamiento, cuando vi al final de la galería donde me encontraba un grupo de personas que deambulaba de manera errática.. Pensé que era un pequeño grupo de supervivientes. Me quedé callada y con el alma en vilo, pues podrían ser rabiosos. Pero les contemplé con detenimiento y observé que una espesa bruma parecía desdibujar su contornos.
Cuando se percataron de mi presencia, se desviaron de su marcha y se encaminaron hacia mi… Estaban muy cerca cuando pude apreciar con detalle su aspecto… Horrorizada descubrí que sus cuerpos estaban llenos de agujeros negros por los que se escurría una sustancia oscura.. En sus rostros destacaban unas ojeras muy oscuras y profundas que enmarcaban sus ojos, otros llevaban las manos atadas y los ojos vendados, como si sus verdugos no quisieran ver la expresión de sus ojos durante la ejecución… Su piel era pálida… Y, su indumentaria parecía extraída de túnel del tiempo...

Estremecida me di cuenta que me encontraba ante las almas en pena de los ejecutados en el Castillo...Todos ellos se convertían en los moradores fantasmales de la fortaleza que en su tiempo construyó Felipe V con la pretensión de dominar nuestra ciudad tras la Guerra de Sucesión española.

Gracias a las fotos descubrí entre las presencias fantasmales a Ferrer i Guárdia, su característica calvicie y el gran bigote que cubría su boca, me permitieron identificarlo, los otros espectros me resultaban completamente desconocidos…

Intenté huir, pero estaba paralizada,, algo me mantenía unida a la fría piedra del suelo como si fuera un imán... 

…”Hola, Catalina, cuánto tiempo sin verte por aquí”... Escuchar mi nombre en boca de aquel ser sobrenatural me puso los pelos de punta…

..”Perdón, ¿Me conoce?”... Pregunté balbuceando.. No daba crédito a lo que estaba escuchando. Tenía ante mis ojos al  Padre de la Pedagogía Moderna, una de las pocas personas a las que yo reverenciaba… Fue ejecutado porque creyeron que fue el instigador de la “Semana Trágica” de Barcelona. Pero no fue por eso, la verdadera razón se encontraba en que ideó una Escuela revolucionaria que incomodaba a las clases más conservadoras de su tiempo. Su ejecución sacudió al mundo. Las Escuelas Modernas se difundieron por diferentes países: Suiza, Portugal, Italia, Estados Unidos, México, Argentina, Brasil, Holanda... Todavía ahora, el pedagogo catalán tiene calles dedicadas en municipios de muchos países, desde Bayamón, en Puerto Rico, hasta Burdeos, pasando por Lisboa, Ciudad de México, Perpinyà, Málaga... Con el tiempo, sus ideas pedagógicas acabarían imponiéndose. La Escuela Moderna actual tiene mucho que ver con lo que proponía Ferrer, la  coeducación,  enseñar en contacto con la naturaleza, la supresión de exámenes, la experimentación mediante un proyecto  y la difusión del pensamiento crítico… Todo esto incomodó a las clases más conservadoras y no encontraron otra solución para frenar su avance que asesinándolo.

Un Castillo que tiene una historia negra como la noche, pero que me había ofrecido la oportunidad de tener una charla con este personaje del pasado.

…”No nos tienes nada contentos”... Me dijo sonriendo, como quitándole fuego a la recriminación…

Aquello me parecía surrealista, seguramente estaba delirando y aquello solo era un mal sueño…

…”¿No les tengo nada contentos?. ¿He hecho algo mal ?..  Atiné a preguntar. Si aquello era un sueño, posiblemente me estaba enfrentando a mis conflictos internos de personalidad... Así que decidí seguir la corriente, a ver hasta dónde me llevaba aquella locura…

…” Sí, has desperdiciado tu carrera. Hubieras sido una maestra excelente y lo dejaste pasar como si no fuera importante para ti… Como si enseñar no fuera relevante”...

Aquello me sublevó, que mi alter ego, personificado en un pedagogo ajusticiado, me recriminara mis decisiones era algo que no podía aceptar…

…” Señor, no ejerzo mi carrera de maestra porque 
desgraciadamente no se dieron las circunstancias para que pudiera llevarse a cabo y no pienso culpar a nadie, simplemente no pudo ser y la necesidad apremiaba en aquel momento”...

…”Nada, nada, todo excusas. Tu padre me ha dicho que lo tuyo fue dejadez y comodidad”...

Aquello ya era demasiado, así que le di la espalda y me dispuse a volver a mi alojamiento… Pero aquel espectro se teletransportó y volví a tenerlo ante mí con el reproche en la mirada…

…” No pienso mortificarte más por las decisiones erróneas que hayas tomado en tu vida. Eso es cosa tuya y nada más… En realidad, me he presentado ante tí para indicarte cómo salir de este hermoso patíbulo, porque eso es lo que es, por mucho que intenten embellecerlo, por mucho que intenten limpiar su nombre… 

Necesitas el plano de su construcción en él encontrarás todos los túneles subterráneos de evacuación de la fortaleza. Sin lugar a dudas, sabrás como interpretarlos, pese al tiempo transcurrido ya que como verás presentarán algunas irregularidades. Pero en esencia son los genuinos y el castillo ha variado poco. 

Francisco avanzó por la galería que daba a a plaza de armas y se introdujo en una las dependencias donde se ubicaba el museo militar del castillo, estaba abierto y parecía que había sido saqueado. Atravesó toda la sala y fue directo hacia  una de las vitrinas que había en un rincón al final de la sala.

…”Una cosa, señor Ferrer, y ¿Companys? . No le he visto”...

…”Lluís Companys, no se codea con seres inferiores.  Hasta hace poco nos miraba por encima del hombro… Nos consideraba unos ajusticiados “facciosos”, pero últimamente ha cambiado de idea y parece empeñado en hacer propósito de enmienda. Ha manifestado que se está reservando para Puigdemont y su equipo de aventuras. Tiene un plan que ha preparado concienzudamente para cuando el insigne nuevo Presidente de La República Catalana se acerque al Castillo para ofrecerle sus honores, piensa hacer un acto de presencia triunfal… Es que no está muy conforme con la nueva deriva del Independentismo …Y, según fuentes veraces, tengo entendido que se ha inspirado en "La Tumba de las Luciérnagas", para elaborar su plan... 

... “Pues vaya pasmo que le va a dar a los pobres -pense- No entiendo, no se lleva bien con usted, siendo natural de Alella y catalanista de pura cepa”..

…”Catalina, está usted equivocada, yo no era catalanista, ni soberanista y mucho menos independentista. Mire, por principios, no comulgaba con ideologías que servían al capital.  Todo nacionalismo siempre es de derechas. Todas esas teorías sobre el soberanismo  y los sentimientos patrióticos solo buscan dividir a la clase obrera, porque todo vale con tal de impedir que los más desfavorecidos en el sistema económico opongan resistencia mediante una lucha mundial en la que todos los proletarios del mundo se aúnan contra la barbarie y la miseria capitalista... Ese es el fin del nacionalismo y el independentismo.

… "Yo me mostraba partidario de utilizar el Esperanto, antes que el Catalán o el Castellano… Mi ideología pedagógica tenía un carácter universal que excedía a las fronteras y eso, querida amiga, me costó la vida, no los supuestos altercados de la Semana Trágica de Barcelona… Si había algo contra lo que luchaba la Escuela Moderna era eso,  la intolerancia social… Pero claro, me atribuyeron lo de la quema de iglesias… Y, eso era imperdonable…

…”Francisco, para ser un espectro tenebroso, está usted muy al día”... dije tratando de bromear.

…” Me gusta estar bien informado -me dijo sonriendo-. Además aquí se han celebrado eventos y exposiciones de todo tipo, incluso una sobre mi persona… Pero la verdad es que homenajes no se me ha hecho ninguno. Eso va para viejos torturadores del franquismo y viejas damas de la copla... Usted ya me entiende"....

…” Y, ahora dígame, quién está detrás del Independentismo - me dirigió una mirada de sorpresa como si mi pregunta le extrañara.- ¿Cómo, aún no lo ha descubierto con la simbología tan manifiesta que utilizan, empezando por el lazo amarillo"...

Le miré con los ojos muy abiertos... ¿Qué me había querido decir con aquello? Desde luego, así que pudiera, pensaba satisfacer la curiosidad que me devoraba. Así que intenté preguntarle, pero me cortó diciéndome:

. .."Querida Catalina seguiría hablando con usted, pero no puedo. -   Dijo mientras atravesaba el vidrio con su mano etérea y cogía uno de los planos más antiguos que se exhibían y me lo entregó- Si se fija estoy empezando a desvanecerme en la nada. Esto ya me pasaba cuando vivía, pero ahora es más  intenso y repentino"… Me dijo sonriendo…

…”Ahora quiero hablarle sobre una cosa que debe saber… Hace mucho tiempo, me hallaba paseando por el cementerio, como alma en pena que soy, porque querida Catalina, a los espectros a veces nos gusta cambiar de aires. Entonces descubrí a una muchachita toda vestida de negro, su cabello increíblemente negro contrastaba con la blancura de porcelana de su rostro. Contemplaba con infinita tristeza un nicho en lo más alto del columbario. Me acerqué y pude comprobar que era una mujer bellísima… Entonces, descubrí que se encontraba en avanzado estado de gestación. Verla embarazada, con aquella gran tristeza y sin contar con la compañía de nadie en un trance tan duro,  me conmovió. Sus hermosos ojos  estaban anegados de lágrimas, pero era un llanto contenido… Ella no podía verme. No todo el mundo puede ver fantasmas, solo los elegidos. Durante un rato  estuvo ante la tumba del ser querido que tanto amaba con una actitud llorosa que no trataba de reprimir, pues en la soledad del camposanto podía dar rienda suelta a sus emociones, después se alejó... Y, yo la seguí lleno de preocupación… Incluso cuando subió al autobús. Allí fue cuando empezó a llorar de manera desconsolada, y también pude sentir el llanto de la criatura que crecía en su seno. No pude controlar mi pena y preocupación por aquella mujer y su hija no nacida. Supe que tenía que reconfortarla de alguna manera y no encontré otra manera que la de poseer mentalmente al conductor… 

En ese trance mental, intenté consolarla, apelando a su condición de embarazada, y al daño que le estaba haciendo a su futur@ hij@… La muchacha me miró y por un momento dejó de llorar y me explicó toda su vida… Supe que su madre murió el día antes de su boda y que desde entonces sólo sentía un dolor tan intenso que no pensaba en otra cosa que reunirse con su madre fallecida, porque no aguantaba tanto sufrimiento… En aquel momento, las palabras que surgieron de la boca del conductor, en realidad fueron dictadas por mí:

…”No puede hacer eso, no tiene que llorar tanto, tiene que pensar en lo que viene… Es ley de vida, hoy llora usted por su madre y mañana llorará su hija  por usted… Piense en toda esa vida que le queda por vivir, porque es muy joven…. Y céntrese en esa criaturita que pronto estará a su lado reclamando todo su amor”...

La muchacha dejó de llorar, sus facciones se serenaron y con cariño se acarició el vientre… Catalina, esa muchacha era su madre y se encontraba embarazada de usted… Piensa que su padre está a su lado,  y no es así, porque usted sabe que se ha reencarnado, pero se niega a admitirlo, aún a sabiendas de que ha tenido la revelación. Comprenda, estimada Catalina, que no podemos estar en dos lugares al mismo tiempo, ni vivos ni muertos...Soy yo el que la protege y el que no se separa de usted ni de noche ni de día…Y, el que ha mantenido cerrada la puerta de su alojamiento en el Castillo impidiendo que ustedes corrieran la misma suerte que los demás. Solo me he manifestado ante ti cuando has estado preparada… Ahora debes escoger, quedarte a mi lado eternamente o seguir con tu vida disfrutando de todo lo que está a tu alcance, y ya nos volveremos a encontrar en el más allá"...

Cuando concluyó me cogió de la mano y la besó… Su declaración me había dejado completamente fuera de juego. La historia que me había contado me la había repetido mi madre hasta la saciedad. Pude sentir la frialdad de sus labios cuando rozó mi piel… Después desapareció y yo me sentí más sola y desvalida que nunca.

domingo, 9 de septiembre de 2018

EL MISTERIO DEL TRASTERO,III








Montjüic es el pulmón verde de Barcelona. Un paraíso de lujurioso verdor que siempre ha fascinado al que la visita por primera vez. Y no tanto por el excelente trabajo que se ha realizado en sus jardines de estética modernista, sino por el arte  con que el hombre ha sabido crear esa maravillosa exuberancia ornamental que lo caracteriza …. 

Pero, claro, nada dura eternamente, ahora se había convertido en el territorio de la bestia, un lugar lleno de peligro por el que teníamos que transitar… Buscamos los lugares de vegetación más frondosa para ocultarnos…Pero, también había que lidiar con los militares  y mandos policiales que trataban de despejar la zona de infestados. Por ello, rodeamos la Plaza, intentando evitar los controles.  Encomendándonos a todos los santos del cielo, intentamos atajar por una de las calles que daba directamente al paseo que conducía al Palacio Nacional, sabíamos que si accedíamos a los jardines de Joan Maragall y el versallesco Palacete Albéniz, acortaríamos muchísimo el trayecto hasta la primera escalinata que nos llevaría directamente hasta el castillo, pero para eso los bellos jardines tenían que estar abiertos al público… Cosa que dudaba…

A veces, la cosa más inverosímil pasa y el parque ya fuera por descuido o porque el destino así lo quería, todavía se encontraba abierto. El  lugar estaba desierto, no había signos de vida… Y, eso lejos de tranquilizarnos, nos inquietaba porque podía suponer que las fieras pululaban por los alrededores…

Corriendo, sofocadas por el esfuerzo y sintiendo un profundo dolor en el pecho, por el esfuerzo realizado, llegamos hasta la amplia zona de aparcamiento  del Museo, Cogimos la pista asfaltada que llevaba hasta una recóndita Masía y luego se bifurcaba hacia el famoso jardín Joan Maragall, que estaba sorprendentemente abierto… Había que actuar con cautela, ya que aquello se podía convertir en una  trampa mortal para nosotras… Ojeamos el interior y no había indicio de que merodeasen por el lugar los rabiosos… Así que enfilamos el sendero que en línea recta llevaba hasta el Palacete, la residencia de verano de los Reyes… Ahora en franca decadencia… 

El ruido de una rama al romperse nos hizo deterner y dirigir una mirada aprensiva a nuestro alrededor… Entonces hizo acto de presencia una ardilla furiosa, tanto que me hizo pensar que quizá también estaba infestada… El animalito nos mostraba con fiereza sus dientecillos puntiagudos y tenia el lomo arqueado con el pelo todo erizado… Si nos daba un mordisco, estaríamos bien jodidas… Pero, el animal no atacaba, se limitaba a impedirnos el paso. Cada intento de avance de nuestra parte se traducía en una actitud belicosa por parte de la ardilla… Empecé a pensar que el animal no tenía intención de hacernos daño,  sobre todo cuando escuché con total nitidez un feroz gruñido que parecía provenir de un lugar oculto entre la frondosidad del parque...Al escucharlo, la ardillita salió disparada, y trepó por el primer  árbol con el que se encontró... Nosotras, desgraciadamente no pudimos imitarla y solo nos quedaba buscar un escondite seguro... Una cosa estaba clara, nos dimos cuenta de que  aquel enfurecido animal, había tratado de advertirnos del peligro que corríamos si nos adentrábamos en el “jardín de las delicias”... Y, efectivamente, su motivo de alarma no se hizo esperar, pronto visualizamos desde nuestro escondite la presencia de una persona con el torso desnudo y elevada estatura… Merodeaba por el lugar como si se encontrara desorientado… Leo al contemplarlo se llevó la mano a la boca tratando de sofocar un grito, porque cuando el hombre se dio la vuelta, mostraba la boca ensangrentada… Era un rabioso más que empezaba a olisquear el aire, parecía haber detectado algo y contemplábamos con aprensión como se iba acercando peligrosamente  hasta el lugar donde nos ensontrábamos …

…”Leo, -le dije bajando la voz- tenemos que salir corriendo, este hombre nos está olfateando”... 

Leo entró en un estado de nervios incontenible, no reaccionaba y el hombre, que debía de tener un oído muy fino la escuchó… Cuando observamos como se inclinaba hacia delante, adelantaba la mandíbula mostrando una boca ensagrentada exageradamente abierta y sus fieros gruñidos, tuvimos el empuje necesario para salir corriendo, tratando de huir de nuestro perseguidor, Una carrera frenética  como si todas las fieras liberadas de infierno nos pisaran los talones. Huir de una horrible muerte era la única idea que cruzaba nuestras mentes. Y, tanto era nuestro coraje, que al final dejamos de sentir al rabioso, aquello tenía que ser un milagro…Cuando alcanzamos la salida que daba a la rampa del estadio respiramos tranquilas. Pero para más seguridad cerramos el acceso dando un imponente portazo que hizo temblar toda la estructura metálica de la verja y la puerta, que poco podrían aguantar si el gigante aparecía y se proponía derribarlas... Pero, por lo menos le detendría el tiempo suficiente para que nosotras cogiéramos ventaja.

…”Si no recuerdo mal, la escalera se encuentra en las inmediaciones de los jardines de Mossèn Cinto Verdaguer"… Así que dejamos atrás el intercambiador de los teleféricos que subían y bajaban de la montaña y cogimos el desvío que llevaba a los jardines del Mossèn… La escalera se distinguía a la izquierda, y aparecía tal y como se encontraba hace más de 20 años cuando en compañía de nuestras primas decidimos usarlas para llegar al Castillo…

Ahora se encontraban en muy mal estado, pero el camino aparecía libre de rabiosos…Iniciamos la subida, al principio con mucha energía para llegar cuanto antes. Pero al final el cansancio ya hacía mella en nuestro cuerpo y nos faltaba poco para arrastrarnos...

Sin embargo, no tuvimos ningún mal encuentro,  íbamos a buen paso y a pesar de la ardua subida nos encontrábamos junto al monumento de la sardana antes de lo que pensamos…Llegamos justo cuando los camiones comenzaban a librarse de su carga. El camino asfaltado que conducía hasta el Castillo se hallaba invadido por un río de gente sana que avanzaba silencioso hasta la fortaleza, bajo la estrecha vigilancia de los NBQ.

Tuvieron que pasar unas horas, hasta que vi un rostro conocido, luego otro y otro. Eran mis vecinas, aquello me dio esperanzas, Antonia y mi madre es posible que estuviesen en el mismo grupo… Y, no me equivoqué, mi corazón dio un vuelco cuando las vi sanas y salvas. Observé que llevaban la ropa de estar por casa.. 

..."¡Ellas! que hasta se cambian para bajar la basura… Siempre tan cuidadosas de su apariencia y aspecto físico. Seguro que han irrumpido en nuestra casa de cualquier manera y las han obligado a salir sin darles tiempo a adecentarse un poco"… Miro de reojo a Leo, ella ignora lo que pasa por mi cabeza en ese momento…

…”Leo, tenemos que unirnos al grupo…. No nos queda otra… Ya veremos lo que hacemos una vez dentro del Castillo… Desde este momento somos familia y no nos separaremos en ningún momento”.. Leo me mira y sonríe, pero sé que la procesión va por dentro…

…”Lo que digas, Cata, has tomado decisiones difíciles, pero al final has dado con tu familia y eso significa que harás cualquier cosa con tal de estar con ellas… Y, sí, la vida nos ha convertido en familia… Ya te apreciaba cuando aparecías por la panadería siempre tan animosa y simpática… Así que marcharemos juntas hasta que Dios quiera”... Me quedé sin palabras, como siempre que me dicen algo bonito y no sé que contestar. Después de semejante manifestación de cariño la abracé con fuerza…

Se imponía llamar la atención de mis “niñas”... Así que cogí una pequeña piedra y se la lancé a mi hermana… Como es de esperar atiné en una vecina que al descubrirme se le iluminó a cara de alegría, ella le dio un tirón a la bata de mi hermana y luego me señaló… La reacción de Antonia fue bien distinta a la de la vecina… Ella abrió mucho los ojos y comenzó a agitarse diciéndome que no corporalmente… Pero no le hicimos caso y en un momento de despiste del NQB, nos incorporamos al grupo… Si teníamos que pasar penurias, mejor en compañía… Una vez reincoporadas, nos comportamos con normalidad, nada de actitudes efusivas.. No convenía llamar la atención…

…”¿Por qué vais con la ropa de estar por casa?. Le pregunté a mi hermana.

…” Todo fue muy rápido, en cuestión de segundos la calle se llenó con estos camiones. Al principio pensamos que era un simple colapso del tráfico, pero cuando miramos por la ventana creímos eran del ejército, pero ahora no estamos muy seguras… Redujeron a bombazos a los rabiosos y después fueron casa por casa recogiendo a la gente… No nos dieron tiempo para nada"…

…”¿Y, tú dónde estabas?. Me preguntó mirándome a los ojos.

… “Pues me encontré con un tumulto de gente rabiosa bloqueando la calle y me fue más fácil dirigirme a la panadería que llegar a casa… Allí nos encerramos, y te llamé….Viendo que era imposible reunirme con vosotras, la única opción posible era ir atravesando todas las azoteas, porque se comunican una con otra. Así llegamos hasta la de nuestro edificio y el resto, pues ya te lo puedes imaginar. Gracias a la Televisión nos enteramos de que los camiones se dirigían a Montjüic y aquí nos tienes…

..."Has cerrado bien la puerta" Me preguntó mi madre.

No sé porque no me extrañó la pregunta, era típico de ella preguntar cosas así... Era cosa de su enfermedad. La preocupación constante por su seguridad, y las llaves eran la clave que la mantenía en la delicada línea que la separaba de la locura...

..."Sí, mamá he cerrado con las dos llaves. Y además he revisado las ventanas. Lo he controlado todo, antes de irnos... ¡Quédate tranquila!"... Entonces le enseñé las llaves que llevaba colgadas del cuello. Al verlas mi madre se calmó. 

…”Cuando vi que no aparecías y que los NBQ, exigían la rápida evacuación, me llené de angustia… No sabemos qué es lo que pasa, ni lo que piensan hacer con nosotros… Por eso te he dicho que no te unieras al grupo, porque esto no pinta bien…¡Hola, Leo!, -Dijo cambiando de tema- ¿Qué tal se ha portado mi hermana con usted?

…” Hola, pues ya ve, aquí me tiene sana y salva… Si no fuera por ella, quién sabe cómo hubiera acabado”... Leo se estremeció. El terrible final de Begoña todavía la atormentaba...

…” Se rumorea, que todavía no es definitivo… Aquí van a hacer una especie de censo con los supervivientes. Al parecer el  índice de población sano  es muy alto y las autoridades han decidido destinar gente a otros lugares para establecer un perímetro de seguridad en la ciudad. Pero, ya te digo que va a ser algo imposible, ya que todavía se desconoce del origen el brote - Leo y yo nos miramos, ambas teníamos en mente el contenido de la caja del trastero-...En principio no piensan separar las familias. Pero nunca se sabe… Así que vamos a estar aquí ingresadas hasta que decidan  sobre nuestra suerte”...

…”No te preocupes Leo, ya te he dicho que somos familia”...Leo me dirigió una mirada de agradecimiento y sonrió.

…” ¿Y, por qué encañonan a la gente?... Le pregunté mientras dirigía una mirada al hombre armado que tenía delante.

… “Están para defendernos de los rabiosos”... Fue la breve respuesta de mi hermana.

…”Os tengo que contar una cosa”... Ya tenía la firme decisión de revelar el misterio del Trastero.

Juntas ascendíamos por aquel vía crucis de despropósito y dolor… La subida se interrumpió antes de entrar en el castillo, porque cada persona que cruzaba el puente era sometida a un rígido control… Durante la espera, pude comprobar que el foso, que estaba en desuso y se había preferido reconvertirlo en un jardín ornamental en las que se ofrecían bonitas composiciones florales, llegando incluso a recibir premios en certámenes, se estaba anegando de agua. Las penosas circunstancias le habían vuelto a otorgar su primitiva labor, la de defensiva. Imagino que para contrarrestar el ataque de los rabiosos… Poco a poco, el nivel iba subiendo, quedando sumergido todo el laborioso trabajo que durante décadas habían llevado a cabo los jardineros municipales… Aquello lejos de tranquilizarme solo consiguió inquietarme más…

De pronto, se produjo un pequeño tumulto, entre un grupo de gente, que iba delante… Pensé que quizá podría ser un ataque de nervios ante la caótica situación que estábamos viviendo… Pero cuando empezaron los gritos y los feroces gruñidos, supe que era un nuevo caso de rabia declarado… Mi madre nos cogió del brazo, como si aquello pudiera solucionar todos los males del mundo…

Ante el imprevisto, la actuación de los NBQ no se hizo esperar, fue tan fulminante, que entre tres agentes rodearon al hombre y organizaron tal refriega de tiros que en poco tiempo caían abatidos sanos y enfermos…

…”¡Dios santo, si es así como piensan controlar el brote… Estamos apañados… Dentro de nada todos calvos y criando malvas!"...
Pensé.

….”Madre mía, esto es una locura”... Exclamó mi madre, llorosa, como si leyera mis pensamientos.

…”Pronto se solucionará”... Mi hermana trataba de tranquilizarla, pero no estaba muy convencida de sus palabras.

…”Eso no te lo crees ni tú”... Le replicó una vecina que iba más rezagada…

El Castillo de Montjüic estamos hartas de verlo, no hay dependencia que no hayamos visitado… Pero, ahora que ya nos encontrábamos en el interior esperando que nos  tocara el turno para dar nuestros datos ante el encargado, nos parecía distinto a como lo recordábamos… Lleno de gente esperando instrucciones, con caras de preocupación, sin saber a ciencia cierta qué era lo que les esperaba en aquel viejo antro del pasado… Todo el mundo observaba a su alrededor con recelo, como esperando otro estallido de rabia, y es que la tragedia se palpaba en el ambiente y en el ánimo de la gente… El silencio que imperaba en el lugar contribuía a crear un aire de tranquilidad y calma que actuaba como un sedante…

Las familias completas eran recluidas en las antiguas dependencias que aparecían dispuestas sucesivamente a lo largo de una galería que se abría al Patio de Armas, gracias a unos soportales abovedados. Recordé las veces que paseamos por aquel lugar... Siempre lo encontré muy frío, tan acorde con la arquitectura militar... Una escalera al fondo conducía a la terraza superior, su mayor atractivo residía en que era un magnifico mirador... 

La que nos asignaron tenía las paredes encaladas y un enorme crucifijo en la pared… Completaban el exiguo mobiliario dos catres y una pequeña mesita de noche con una especie de palangana. Así que tendríamos que compartir los catres. Una pequeña ventana inalcanzable, era el único resquicio de luz y el único vínculo con el exterior… 

Estábamos tratando de hacernos a la idea, cuando la pesada puerta se abrió y entró uno de aquellos NBQ…

…”Buenas tardes señoras, - no sé pero me sonó raro eso de que nos trataran de señoras- perdonen las molestias y las pésimas condiciones de alojamiento… Pero dado los hechos, hemos tenido que improvisar, para atender y proteger debidamente a toda la ciudadanía… Les comunico que esta situación es temporal y que en breve les será asignado un nuevo destino... Aquí les dejo esto - dijo señalando una pila de ropa que había dejado sobre el catre- para que se lo pongan… La ropa que llevan puesta la meten dentro y después la cierran, - mostró una bolsa de basura con cierre hermético- . También les dejo estos folios para que anoten todo lo que han ingerido durante estos últimos 15 días, ya saben comida, bebidas, agua del grifo o envasada, etc.… Recuerden que nos encontramos en un nivel elevado de contagio y todavía se desconoce el origen de la toxina y estamos en pleno proceso de investigación"…

Cuando el NBQ abandonó el cuchitrill, me acerqué y ojeé la ropa que nos habían traído… Eran monos blancos con capucha… Y, pantuflas que llegaban hasta el tobillo. Era la típica indumentaria que llevaban los agentes que nos encañonaban…

Mi madre comenzó a llorar… Pensaba en la casa que había tenido que dejar y que tanto le había costado conseguir… Tanto que incluso tuvo que pagarla dos veces, porque la compraron sobre plano, hubo un desfalco y para terminar de construir el edificio les exigieron un segundo pago… Pero, la vida vale más que cualquier posesión y eso era algo que comprendería más adelante…

Se produjo otro tiroteo en el exterior. Intuimos que había sido un nuevo caso  declarado y nuevas víctimas inocentes en un brutal experimento en el que las víctimas siempre somos las mismas…

Sin embargo, apreciamos que la refriega estaba siendo más larga de lo habitual…

…”Son cosas mias o parece que dura ya demasiado”...

…” Pues, sí, la verdad, igual han sido varios casos los declarados”...Me respondió Leo.

La curiosidad es algo que me puede y me propuse mirar por la ventana… Pensé llegar a ella por medio de la mesita de noche… "Mis niñas" me miraban sin acabar de entender lo que me proponía hacer… Hasta que me vieron colocarla justo debajo de la ventana… La tanteé, presionándola por los lados para ver si era segura, bailoteaba un poco, pero parecía fuerte… Con que aguantara mi peso bastaba… Sin preámbulos subí y empinándome conseguí que mis ojos alcanzaran a ver lo que se desarrollaba en el exterior… Y, lo que vi me desestabilizó hasta tal punto que casi me hizo perder el equilibrio…”Mis niñas” acudieron rápidas para evitar que me diera el fatal batacazo.

Al otro lado del puente del castillo comenzaba a arremolinarse un grupo de gente, pero era rara, altísima y de piel y cabellos muy claros… Contemplé el foso esperanzada en que ya se hubiera inundado de agua… Y, así era, el agua había cubierto parte y y casi llegaba hasta el puente que servía de acceso a la fortaleza…

Descubrí aterrada que el puente levadizo del castillo había sido izado, aislándonos por completo… Aquellos seres albinos, de pronto comenzaron a gritar y a gruñir como posesos.. La reacción más inmediata desde el Castillo fue un tiroteo brutal y presencié como aquellos extraños seres fueron arrasados sin piedad… Al poco tiempo, un silencio sepulcral invadía los dominios del Castillo más iconográfico de Cataluña, la gloria de nuestra historia, se había convertido en una ciudadela sitiada….Y, también comprendí que si nos tenían que evacuar, desde luego no sería por tierra….

jueves, 6 de septiembre de 2018

EL MISTERIO DEL TRASTERO, II



Las horas en el interior de la panadería se hacen eternas. Pero, lo más alarmante es el atronador ruido que hacen los rabiosos al estrellarse contra la frágil persiana metálica… Aguantará poco, porque ya se aprecian las primeras fisuras y el metal comienza a abombarse grotescamente..

…”Leo, no podemos permanecer más tiempo aquí. La persiana no tardará en ceder y esto se va a convertir en una ratonera para nosotras… ¿Sabe si el local tiene salida independiente?”... Pregunto y tengo la esperanza que me responda afirmativamente…

…” No tenemos salida de emergencia, pero nuestra vivienda se encuentra justo encima del negocio. Sólo tenemos que salir al patio de luces y se la mostraré”... Va comentando mientras abandonamos la tienda camino del obrador de la panadería, al que accedemos bajando por una pequeña escalera… Pasamos entre la maquinaria, utensilios y electrodomésticos propios de uno de los oficios más antiguos de la humanidad… Leo va cerrando las pesadas puertas, aconsejada por mí, ya que si los energúmenos invaden el lugar por lo menos que encuentren alguna dificultad en el acceso…La mujer se acerca hasta una puerta acristalada, una bella reliquia del pasado, pero dado lo delicado de sus materiales, en caso de que los rabiosos irrumpan en la sala, poca defensa va a desempeñar.

Es un patio de luces común y corriente, lo que suele verse en la mayoría de nuestras comunidades vecinales… Cerrado, opresivo y con poca luz. Nunca he comprendido a qué viene eso de “patio de luces”, ya que si algo les caracteriza es eso precisamente, la ausencia de luz…

Una rápida ojeada  a mi alrededor me hace ver que ni siendo Gulliver puedo acceder al primer piso… Así que mi cabeza empieza a cavilar ante la atenta mirada de Leo, una mujer que hasta el momento se ha mostrado bonachona y cariñosa con todo el mundo. Los niños la adoran porque cuando entran en su negocio siempre tiene algo que darles… Es encantadora y me entristece verla con esa preocupación tan grande dibujada en el semblante.

…”Cati, eres joven y puedes escalar de cualquier manera hasta el primer piso, agarrarte a la barandilla y trepar… Te encontrarás la puerta  del lavadero abierto, porque es lo que hago cada día antes de abrir la panadería. Así se me ventila toda la casa”... 

La idea es buena, pero ponerla en práctica puede acarrear algún problema porque entre mis aficiones no figura la de escalar fachadas urbanas, vamos que mi vocación frustrada no es precisamente la de ser una practicante de "parkour". Vamos, que no me caracterizo, precisamente, por tener un espíritu aventurero...
Pero, la necesidad apremia y una idea se abrió paso en mi mente…

…”Leo, tiene por casualidad una escalera de mano, a ser posible de gran altura”.... Ella parece quedarse en babia un rato mientras piensa. Al final, me dice sonriendo.

…”Sí, que tenemos una, es de los pintores, tenían que venir esta semana y la habían dejado preparada”... Leo se pierde durante unos minutos y al poco tiempo,  aparece con el armatoste… La probamos para ver si va bien y llega, por lo menos, hasta la base de la barandilla del lavadero… Pero no,  desafortunadamente, la escalera no llega. La distancia entre la base de la baranda y el último peldaño de la escalera es considerable… Sin embargo, si la colocamos encima de una de aquellas mesas, pues seguramente, eliminamos la distancia y podremos acceder sin dificultad al lavadero…Y, así mismo le expongo mi idea a Leo.

Volvemos en busca de la mesa, la más grande y alta que hay en el lugar y entre las dos la arrastramos, dada su gran envergadura, hasta el patio…. La aproximamos hasta la pared, y con la ayuda de un pequeño escabel consigo subirme sin problemas… Desde el suelo, Leo me facilita la escalera y yo, agarrándola con esfuerzo, consigo abrirla y colocarla sobre la base de la mesa, afianzándola bien… 

…”¡Venga Leo, deme la mano y suba que yo la ayudo”... La mujer no se hace de esperar… Está delgada y hasta más ágil que yo. Así que no le cuesta gran esfuerzo.

…”Primero voy a intentar subir, y una vez arriba, usted hace lo propio.. Yo le sostendré la escalera para que no se mueva y usted pueda ascender segura”... Ella asintió en silencio. Debía de pensar, “¡ MADRE MÍA, A MIS AÑOS Y QUE ME PASE ESTO!”...

Sin embargo, la discreción no es algo que me acompañe en todos mis actos y con todo el ruido que hemos hecho durante el traslado, no tarda en asomarse una cabeza con la típica permanente de color ceniza que lucen la mayoría de las ancianas.

…”¿Leo qué te pasa, te has dejado olvidadas las llaves? Se interesa la mujer al ver nuestros "firmes"  propósitos en el intento. 

..."¡La que faltaba!" Leo murmura con sarcasmo, algo totalmente impropio de ella, siempre tan atenta y bondadosa con todo el mundo. Un detalle que revela que posiblemente me encuentro ante la cotilla de la comunidad, ese tipo de mujer tan común en nuestras barriadas.

…¿Que qué me pasa… ¿Eso me gustaría saber?… ¿Has echado una ojeada a la calle, por casualidad? Le dice Leo, mientras resopla por el esfuerzo, al intentar encaramarse sobre la mesa…

…”No, no he mirado, estoy entretenida haciendo una paella porque este mediodía viene mi hijo con las niñas a comer”... 

…”Pues, querida anda echa un vistazo y luego me cuentas”... Tras el consejo de la panadera, la vecina abandona el lavadero. Su ausencia no se hace muy larga, al poco rato vuelve con nosotras, pero esta vez completamente fuera de sí…

…” ¡Por Dios, qué está pasando, la gentes está rabiando y se devoran entre sí!”... 

….” Llama a tu hijo y le dices que deje la visita para mejor ocasión.. Ha sido algo repentino. Nos ha pillado en la tienda y como no van a tardar nada en destrozar la persiana y entrar en el local. Así que, estamos intentando acceder a la vivienda lo más rápidamente posible, para ponernos a salvo... Es un auténtico delirio, Begoña. Porque intentarlo desde la entrada de la calle es cosa de locos, con esos rabiosos rondado la calle”...Pienso que con  la conversación estamos perdiendo un tiempo precioso. Así que me dispongo a subir… De vez en cuando tengo buenas ideas y ahora me encuentro ante una de ellas. En pocos segundos llega hasta la barandilla, tan solo tengo que pasar una pierna por encima de la barandilla, luego la otra y ya me encuentro en el lavadero…

….”Venga, Leo apresúrese que me parece que ya han tirado abajo la persiana. Me ha parecido escuchar el ruido de vidrios rotos.”... El miedo a veces da alas y cuando el peligro se siente como algo inminente, parece que da alas, y eso fue lo que pasó con Leo, que devoró los peldaños a una velocidad de relámpago. Justo, cuando la puerta que daba acceso al obrador empezaba a ser aporreada con mucha violencia… Ya nos encontrábamos a salvo, pero la sensación de desasosiego al escuchar los gemidos y gruñidos de aquellas fieras al otro lado de la puerta, era muy intensa… Para, no darle ideas a  los rabiosos agarré  la escalera y la introduje en la vivienda... Con aquellas personas enloquecidas nunca se sabía de lo que podían llegar a ser capaces y en este caso convenía ser precavidas…

Efectivamente la masa enloquecida de vecinos del barrio irrumpió violentamente en el patio de luces… Y, algunos daban saltos intentando llegar a la primera planta, sobre todo cuando descubrieron la permanente de color ceniza de Begoña, que con sus gritos de espanto solo consiguió que aquellas fieras sedientas de sangre se fijaran en ella. Ante mis ojos contemplé con estupor como aquellos seres comenzaron a escalar por la pared en busca a la atemorizada mujer, que enmudeció al verlos tan cerca de donde ella se encontraba. Comprendió demasiado tarde que estaba viviendo los últimos momentos de su vida... Aquellos seres la alcanzaron y se arrojaron como bestias sobre su cuerpo trémulo... Leo y yo no dábamos crédito a lo que estábamos viendo... Por eso nos refugiamos con rapidez en el interior de la vivienda.... Nada se podía hacer por la pobre Begoña, los rabiosos la habían destrozado con el furor de sus mandíbulas...

..." Pobre Begoña qué final ha tenido la pobre mujer"... Comentó para sí misma. 

..." La misma suerte que vamos a correr nosotras como no espabilemos!"... Dije tratando de apremiarla, para que se dejara de condolencias y pensara en su propia salvación...

Sabiamos que no estábamos seguras, no mediaban obstáculos entre nosotras y aquellos seres de pesadilla, dominados por la furia desatada del infierno...

..."Hemos de construir una barricada en la puerta, para que si escalan hasta su casa no entren fácilmente"... 

..." ¿Y, qué podemos poner? Leo se mostraba calmada, nada alteraba su plácido semblante, pero la procesión iba por dentro y la consternación que sentía por lo que le había ocurrido a su vecina, era algo que no la abandonaba... 

..." Posee algún mueble lo suficientemente pesado y grande para que bloquee la puerta!Pregunté esperanzada.

Leo se paseo por su casa en silencio, y al poco rato me llamó... 

...¿Este mueble estará bien, no? Me dijo señalando la gigantesca cómoda de su habitación. Era el típico mueble de pueblo que antiguamente utilizaban nuestras abuelas para guardar el ajuar. Si una vez guardó celosamente las alegres esperanzas de una muchacha enamorada. Ahora iba a servir para salvarnos la vida, porque el armatoste era de madera maciza y costaba un huevo moverlo... Lo llevamos a rastras por el pasillo, justo hasta la puerta que daba acceso al lavadero... Me lo miré con curiosidad y pensé que podría ser un buen ejemplar de anticuario, y un arma letal si le caía encima a uno de aquellos endemoniados...

... “Leo, tenemos que ponernos en contacto con el ayuntamiento, y mejor con el fijo porque la centralita del 010 cuando haces una llamada pasa como con la telefónica y hacienda, empiezan a derivar a otras líneas y con el tiempo que vamos a perder en espera, porque nos encontramos ante una emergencia se va a agotar el saldo de  mi móvil porque es de prepago y no lo cargo demasiado, por eso de no hay vicio sin tentación”... Leo se dirigió hacia el teléfono y marcó la linea de atención para la ciudadanía.

…”No tenemos línea”... La expresión de sus ojos a través de los culos  de vasos que llevaba por gafas reflejaba toda la desesperación que sentía… Y, es que nada revela nuestro estado de ánimo como la mirada…

…”No se preocupe… Aquí estamos seguras… Voy a subir a la azotea para hacerme una idea de cómo están las cosas.”... Le dije tratando de calmarla.

..”Sí, ahora cojo las llaves y subimos las dos”... Me dijo y por el tono trémulo de su voz supe que se estaba desmoronando.

…”No se agobie Leo, la situación aún siendo grave, puede ser controlada. Además esos bombazos, me sugieren que el ejército ya está tratando de controlar la situación"...

… “Con los gobiernos que tenemos dudo que arreglen nada, Cati”... Me respondió con desaliento y es que en el fondo tenía razón… Los gobiernos, ellos son los que crean los problemas y ellos mismos son los que buscan la solución, para luego ponerse medallitas y ganar elecciones… Y, yo angustiada me preguntaba. “Sería peor el remedio que la enfermedad”.

El edificio tenía más de treinta años y por esa razón era uno de los más altos de la calle… Subimos en ascensor preocupadas ante la idea de que algún rabioso se nos hubiese colado en la comunidad y pudiera convertirse en un terrible agresor, pero no, llegamos sanas y salvas a la azotea. Leo abrió la puerta que daba acceso y pudimos otear una visión deslumbrante de todos los tejados de Barcelona, maravillada descubrí las agujas de la Sagrada Familia y la famosa montaña donde se levantan las instalaciones del parque de atracciones del Tibidabo… Podía distinguir la línea del mar en el horizonte, que en aquel momento presentaba un deslumbrante color azul...Después traté de localizar el Canódromo para tenerlo como referencia… Entonces descubrí nuestro terrado, me alegré al comprobar como todas las azoteas de la manzana se comunicaban entre sí, no existían vallas en las paredes medianeras de las viviendas que pudieran entorpecer el avance a través de ellas. El encuentro con mis "niñas" estaba cada vez más cerca. Estar separada de ella me provocaba un constante estado de angustía…

…”Leo, gracias por todo, voy a intentar llegar a mi casa cruzando todas las azoteas, no hay obstáculo alguno, y se comunican unas con otras… Aquí no estará segura por mucho tiempo. Ya sabe que si quiere acompañarme será bienvenida, por eso de que "la unión hace la fuerza”... Le pedí con sinceridad que me acompañara y ella no se hizo de rogar…

Tras el ejercicio que suponía ir sorteando las pequeñas barreras arquitectónicas que suponían las paredes medianeras y que podrían llegar a frenar nuestro avance, en poco más de un cuarto de hora llegábamos a mi terrado, que aparecía lleno de ropa tendida. Este pequeño detalle contribuía a crear una débil sensación de normalidad, como si todo siguiera igual… 

Con apresuramiento, dejamos el terrado y rápidas intentamos llegar hasta la planta donde se encontraba mi piso… Saqué la llave del bolso y abrí la puerta, me sorprendió que mi madre no apareciera al escuchar la llave en la cerradura abriendo la puerta, en ese sentido ella tenía un oído muy fino…

Llena de desesperación descubrí que no estaban… Asustada y fuera de sí, llame a las puertas de los demás vecinos del rellano… Tampoco estaban… Subí al rellano de arriba y me encontré con lo mismo. Y, seguí tocando el timbre en todas las puertas donde se me ocurrió y la respuesta era la misma…. Al final comprendí que me encontraba ante un edificio fantasma… Corrí hacia el balcón y descubrí  que la calle estaba desierta…Pero, sembrada con los cuerpos de los rabiosos que aparecían desparramados por el suelo… Era la viva imagen de la destrucción… 

Contemplé la Meridiana y estaba atascada con un convoy de camiones pesados del ejército… Aquello solo significaba una cosa la ciudad estaba siendo sitiada por el ejército y no sé, pero aquello no me tranquilizó lo mas mínimo…

Conecte el televisor, quizá estaban ofreciendo información sobre la grave situación que estábamos padeciendo, pero, por desgracia todas las cadenas catalanas estaban sin señal, pero las nacionales cubrían el suceso con todo lujo de detalles…

En una de ellas, la periodista reportaba el suceso informando sobre un misterioso brote de rabia que se había apoderado inexplicablemente de la ciudad de Barcelona… Y, para mayor seguridad - informaba la periodista- y como medida preventiva para evitar la expansión del brote se habían implementado una serie de medidas encaminadas a paliar los efectos del brote misterioso.

Entre las medidas a tomar se había estimado oportuno evacuar a la población civil resistente al virus y confinarla en el Castillo de Montjüic de manera temporal hasta que la Administración estime adoptar otras medidas…

Escuchar aquello me puso los pelos de punta, la cosa pintaba muy mal. Entonces pensé en la caja con su misterioso contenido… Me dirigí a la habitación y miré debajo de la cama. Respiré tranquila, seguía en el mismo lugar donde la había dejado… 

…”Esto no se puede quedar aquí - pensé- Seguro que esta caja y su contenido tiene mucho que ver con lo que está pasando… ¡EL TRASTERO! Ahí es donde tenía que guardarlo…

Salí de la habitación y me dirigí a Leo.

..."Mire ahora voy a dejar esto en el trastero de abajo y enseguida subo”... Leo me miró con los ojos muy abiertos y me dijo:

…”Cati, por favor, no me dejes aquí sola, porque voy a morirme de ansiedad”... La mujer me miraba con ojos llorosos y no pude negarme…

..."Bien, ahora la calle está desierta… No se confíe, y no se despegue de mí en ningún momento”... 

Abandonamos mi hogar pensando amargamente en si volvería algún día… Pero , pronto alejé los negros  pensamientos de mi mente, no me convenía hundirme en la pena… Cuando llegamos a la portería eché un último vistazo antes de salir… La calle estaba desierta. Tan solo los cuerpos sin vida de los rabiosos seguían tendidos sin vida en el suelo, parecían muñecos rotos… Leo y yo avanzamos unos pasos hasta la entrada del trastero, utilicé la tarjeta y el numero pin que me había facilitado en la oficina. Busqué en la primera planta el nº 111, que era el que me habían asignado, lo abrimos y dejamos la "preciosa" caja allí en su interior… Era un número fácil de recordar y yo que era aficionada al esoterismo, sabía que ese era el número del ángel… Así que no tenía que preocuparme por mí, era mi familia la que me quitaba el sueño, pero ahora sabía que iban camino del Castillo de Montjüic y hacía allí pensábamos dirigirnos, tras sus pasos….

... "Leo, no nos podemos quedar aquí, expuestas a que aparezcan esas bestias y nos agredan... Tengo el coche en el garaje, aquí cerca. Así, que puede hacer dos cosas... Una se queda, aquí en la entrada de nuestra portería, y me espera mientras llego con el coche. Y, la segunda, que sería acompañarme hasta el garaje y luego partir hacia Montjüic...¿ Qué quiere hacer?.

..." Me voy contigo, Cati, no quiero quedarme sola por nada del mudo... Si tenemos la mala suerte de encontrarnos con esos seres, pues mala suerte, pero la calle se ve tranquila"... Dijo mirando  a su alrededor un tanto insegura.

..." Pues, rápido, que aunque todo está tranquilo, igual aparecen de repente"...

Leo y yo corrimos como si el mismo diablo nos persiguiera, tanto que llegamos en apenas unos segundos al garaje... Sorprendía el silencio que se había adueñado del lugar. Tal y como imaginaba no estaba la chica encargada, ni los guardias jurados. Estaba solitario. Evidentemente también había sido evacuado... La oscuridad nos atemorizó y Leo me cogió una mano, como si sentir mi calor le infundiera ánimo... En ese momento, escuchamos un familiar gruñido que nos erizó todo el vello del cuerpo... Sin mediar palabra, comenzamos a correr, sin soltarnos, hasta el lugar donde se hallaba el coche aparcado. Sólo había que bajar una rampa, y a unos pasos encontraríamos nuestra salvación... En ese preciso momento, se escuchó un tropel, como si mucha gente estuviera corriendo en la misma dirección... Supe que eran "ellos", que nos habían detectado al olernos, porque su instinto animal estaba exacerbado hasta límites insospechados... Rebusqué en mi bolso atropelladamente, las llaves del coche, pero la carrera frenética me entorpecía y no conseguía dar con ellas. Al final, las encontré y presionandolas en un punto, vi como se encendían las luces en el coche, anunciando que estaba abierto y dispuesto para emprender la marcha. La proximidad de aquellas personas enloquecidas era tan corta que casi podía sentir en el pescuezo su aliento fétido... Nos introdujimos en el coche y activé el cierre centralizado justo cuando los rabiosos rodearon el coche y empezaron a golpearlo y zarandearlo, sus bocas ensangrentadas al pegarlas a los vidrios dejaron un reguero sangriento. Leo empezó a llorar. Nunca me pareció más maravilloso el ruido del motor al ponerse en marcha. Arranqué sin mirar a quien arrastraba o pisaba, en la loca huida....

Los monstruos corrían detrás mostrando sus fauces sangrientas, abiertas descomunalmente, mostrando un gesto facial excesivamente forzado. Cualquier vestigio de humanidad había desaparecido de sus rostros... La angustia se apoderó de mí hasta tal punto que derramé las primeras  lágrimas... 

La visión que ofrecían las calles de Barcelona, tenía un nombre: Devastación...

Resultaba incomprensible que una ciudad de la relevancia  metropolitana de Barcelona pudiera llegar a tal estado de descontrol y desolación, en apenas unas horas. La ciudad había sufrido un impacto virulento medioambiental de efectos catastróficos... 

Porque esa era la sensación que producía contemplar los cuerpos sin vida que ocupaban el asfalto y los coches humeantes con el capó levantado. Sus puertas abiertas indicaban que sus ocupantes los habían abandonado precipitadamente obligados por las circunstancias...

Pensé,  ¿Sería esto a lo que se referían cuando hablaron de la primera fase de la operación?... Mi intuición me decía que sí. A mi lado sentía la silenciosa actitud de Leo como algo hostil ante la desgracia que se desarrollaba ante sus ojos y yo por prudencia respeté su actitud callada... 

Antonia y yo hicimos un cursillo de conducción temeraria y recuerdo que al principio iba casi a rastras, pero al final disfrutaba haciendo trompos con el freno de mano y no solo eso, me encantaba coger velocidad y frenar en seco... Al final sentí que el cursillo terminara. Así que tener que circular por la calle Aragón sorteando todos los obstáculos, no me supuso ningún problema. Era una Fitipaldi al volante... Ese cursillo remedió mi temor creciente a ponerme ante el volante y ahora me daba el empuje suficiente para llegar hasta nuestro destino final, Montjüic... Entramos en la Plaza de España,  con todos sus emblemáticos edificios construidos para la Exposición del 29, y debo decir que pocas personas conocen tanto de su historia como yo, mi monografía universitaria es prueba de ello, lástima que tuviera que cederla a mi profe de Historia del Arte.  Pero, los recuerdos dejaron paso a la cruda realidad y vi consternada que el acceso principal, el que conducía al Palacio Nacional, estaba colapsada por una caravana gigantesca de camiones militares cargados de gente. La comitiva se dispersaba hacia los cuatro puntos cardinales y estaba siendo escoltada por personas que llevaban los trajes herméticos de emergencia bioquímica. Supongo que eran militares protegidos de la cabeza a los pies con monos impermeables integrales, mascarillas y filtros. Observé alarmada que iban armados hasta los dientes, porque encañonaban directamente a los camiones... Leo y yo nos dirigimos una mirada de pánico, los supuestos supervivientes no habían sido evacuados voluntariamente para garantizar su seguridad, si no más bien todo lo contrario... En aquel momento, perdí toda esperanza de volver a reunirme con mis "niñas"... 

... "Leo tenemos que seguir a pie hasta el Castillo"... 

...."¿Qué vamos a hacer entonces? Me preguntó.

..."Tendremos que actuar con cautela y evitar que nos descubran, porque estos NBQ, seguro que han sido adiestrados para fulminar a cualquier pobre desgraciado con el que se encuentren... 

Intentaremos dar con las sucesivas escaleras que conducen hasta la fortaleza... Será un poco pesado, pero siempre será mejor que tener que luchar contra la psicosis que ha generado este brote de rabia...

..."Cata, ya todo me da igual"... Me respondió con desaliento.

Pensé en dejar el coche abandonado de cualquier manera, pero no, decidí dejarla bien aparcada, que nunca se sabe... Y, nos perdimos entre las calles aledañas al paseo que culminaba en la escalinata que conducía al Palacio de Montjüic o el Museo Nacional de Arte de Cataluña...





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