TIERRA MUERTA
La Tierra había dejado de girar con suavidad mucho antes de morir. Desolada y en ruinas por el impacto de un meteorito, ha desgarrado cada continente como si fueran páginas arrancadas de un libro ya ilegible. Los océanos, antaño inmensos y azules, se habían convertido en cuencas fangosas y tóxicas. El cielo era un espejo quebrado teñido de cenizas. La ciudad llevaba tanto tiempo muerta que ya no recordaba haber sido humana. Entre los edificios derrumbados se movían cosas que no tenían nombre, criaturas nacidas del polvo radiactivo y del miedo acumulado. No caminaban: se deslizaban , como si el suelo aún les doliera. Tenían demasiados ojos o ninguno, bocas que no hablaban pero recordaban . Se alimentaban de ecos: risas antiguas, gritos atrapados en el asfalto, promesas hechas antes del final. Cada noche salían de las grietas, husmeando entre coches oxidados y esqueletos de semáforos, buscando restos de humanidad para aprender a imitarla. Una de ellas encontró un juguete infantil enter...