domingo, 13 de enero de 2013

EL CICLO DE LA NATURALEZA




"Debemos ser pacientes, renovarse o morir", como dijo el poeta: ese es el dilema. Si queremos inmortalizar en imágenes el CICLO DE LA NATURALEZA, el mejor ejemplo es la Plaza Masana, un lugar encantador de mi barrio, que en cada nueva estación tiene la facultad de asombrarnos.

Deslumbra con la belleza de un verdor maravilloso en el verano, con sus delicadas tonalidades añiles en la primavera, con las tonalidades amarillentas que cogen sus hojas en el otoño y con la austera desnudez de hojas que presenta en el invierno. Una metáfora que nos ofrece la naturaleza para comprender mejor los tiempos que corren. A pesar de las penurias y el sufrimiento acechantes no debemos abandonar nuestro optimismo vital y rodearnos de seres vivos que nos llenen de alegría y que su mera existencia se convierta en un aliciente para seguir luchando.

EL CICLO DE LA NATURALEZA simboliza los cambios que se producen en nuestras vidas, la exuberancia de la primavera, cede a la calidez del verano y la madurez del otoño, pero el invierno nos muestra como la naturaleza se protege de los rigores del invierno deshaciéndose de sus hojas, para volver a renacer en el momento oportuno. La vida nos convierte en políticos de nuestra propia existencia luchando contra las injusticias sociales con un movimiento positivo a nivel mundial.

Necesitamos una mente preclara para ver más allá de lo que nos depara nuestra propia existencia. Niego las verdades transcendentales y obtusas que pueden llegar a nublar el entendimiento, porque todo es demasiado sencillo como para creer en verdades absolutas. Disfrutemos de lo que nos ofrece la realidad tangible y presente ya que nos irá mejor si imitamos la naturaleza y su ciclo vital, el de su funcionamiento continuo, sin sorpresas, tengamos en cuenta todas sus constantes y captaremos la dialéctica de la humanidad y veremos como nuestra existencia viene a ser imagen y semejanza del CICLO DE LA NATURALEZA.





CARIDAD CRISTIANA





Hemos aprendido demasiado bien que los bancos no son hermanitas de la caridad, por eso resulta paradójico que; después de ver como millones de euros de los contribuyentes han fluido hacia los bancos, convirtiéndolos en los verdaderos responsables de la pobreza de millones de personas; ahora, se presentan ante nosotros como paladines caritativos que ayudan a combatir la pobreza infantil, pidiendo un 1 euro cuando nuestros escuálidos ingresos entran en nuestras cuentas corrientes...Y, pobre ingenuo aquel que cree en sus vanas palabras cuando tienen la "genial" idea de ofrecerte un plan de pensiones muy venturoso en tu más tierna juventud, pero que cuando se acerca la jubilación va menguando considerablemente. Pero qué se le va a hacer, nosotros intentamos ahorrar y ellos no pierden desde luego. Recalcitrantes y despiadados siguen tejiendo intrigas en las que nos culpan de la crisis e insinúan que faltamos a la caridad... ¡Qué modo de resolver la cuestión tan poco cristiano! Delegar en el prójimo una caridad cristiana que ellos están muy lejos de practicar. ¿Son o no prójimos, como cualquier otro, los neo liberales? ¿A dónde vamos a parar con estas ideas? Está comprobado que la caridad neoliberal que practican los bancos se nutre de la demagogia y el cinismo, bajo supuestas actitudes de halagos condescendientes y cariño, que, en el fondo, ocultan un desprecio esencial de los verdaderos bienes del hombre y los supremos intereses de bienestar social...

Pesan sobre la institución, los desahucios de familias, "estafar" a ancianos ahorradores con las participaciones preferentes, explotación de materias primas en países en desarrollo, participar en la industria militar y fomentar la sanidad privada, además de querer disimular estos hechos con la Obra Social, como para pensar que cualquier iniciativa humanitaria llegue a paliar la pobreza de la infancia cuando ellos son una de las causas.

Este sistema económico que se ha convertido en un crimen contra la humanidad, cuando el capitalismo salvaje ya no tenga donde deslocalizar, explotar, evadir, manipular, especular y generar sufrimiento, cuando haya conseguido que el nivel de pobreza se extienda a nivel planetario, entonces se frotaran la manos, porque su principal objetivo ya se habrá conseguido. Después de los desahucios que vemos a menudo en los medios y la adopción de nuevas medidas con las que grabar a los que empleamos los servicios de la banca y de los que se puede decir que entran de lleno en la usura, la obra social que La Caixa ha emprendido con esta medida de caridad no puede ser más cínica y demagógica. Si viviésemos en un "sistema social justo" , con una distribución equitativa del dinero que se recauda fiscalmente, la ciudadanía tendría sus necesidades básicas cubiertas (vivienda, ropa, alimentación, higiene, sanidad, educación, ...)y la "caridad" o limosna, entendida como ayuda a los pobres, no haría falta, no existiría. Pero no nos engañemos, seguimos bajo la dictadura de los mercados, los mismos que se niegan a ceder en su ambición por lucrarse, infinitamente, abandonando cualquier vestigio de humanidad en su ser, porque la pobreza existe en todos los países y su sola existencia constituye una humillación para el ser humano, y tiene que ser compatible combatirla con la misma consideración y solidaridad tanto en los países desarrollados como subdesarrollados. Y, una manera de combatirla es empatizar con los más débiles o los que menos tienen, empleando para ello, en casos de extrema pobreza, Servicios Sociales que cubran estas necesidades, la caridad en estos casos es el fruto amargo de los que comparten poco...

Y, ahora, una de las reflexiones más duras sobre la pobreza extrema:

“ser pobres no es pasar hambre”

Ser pobre es algo más que no tener dinero.
Ser pobre es algo más que ser humilde.
Ser pobre es algo más que pasar hambre.
Ser pobre es algo más que estar sólo.
Ser pobre es algo más que dormir bajo las estrellas.

Porque ser pobre es ofrecer una sonrisa.
Porque ser pobre es compartir lo poco que uno tiene.
Porque ser pobre es defender al más débil.
Porque ser pobre es un estilo de vida.
Porque ser pobre es ser... es ser feliz.

Y, ya concluyendo, Cómo puede ser que una institución como “La Caixa”; considerada en el pasado como algo propio de la tierra para la que era un orgullo trabajar; haya sido capaz de abusar de la confianza de sus clientes y en nombre de la política del “dinero fácil”, de la que eran partidarios algunos de sus últimos dirigentes, simpatizantes del Opus Dei; haya caído en el descrédito más profundo entre la ciudadanía, por mucho que traten de promocionar su imagen con iniciativas de caridad cristiana que posiblemente ocultan un nuevo negocio lucrativo. Su obra social de la que se dice que trabaja en pos de la justicia social y el desarrollo, ya no tiene el suficiente reclamo sociológico y es que tratar de hacer el bien como una forma de buscar el aplauso público y la promoción da una falsa imagen de bondad que en estos tiempos tan duros que estamos atravesando no cuela.

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