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Mostrando las entradas etiquetadas como LOS PEREGRINOS

LOS PEREGRINOS DE LAS TINIEBLAS XIV

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El hombre huye despavorido, dando grandes zancadas, recogiéndose los faldones de su mísero hábito en la carrera. Asustado sabe que si le dan alcance no escapará a la muerte. Las piedras pasan a escasos centímetros de su cabeza y más de una ha impactado contra su cuerpo, ahora corre intentando evitar estos certeros proyectiles, pues uno le ha abierto una brecha en el cogote y unos hilillos de sangre comienzan a deslizarse por su cuello. Los falsos peregrinos y su protegida, contemplan la escena llenos de estupor, son incapaces de reaccionar ante la furia desatada de los aldeanos que van acortando peligrosamente la distancia que les separa del desdichado visionario. Cuando finalmente le dan alcance se arrojan sobre el pobre desgraciado. Los viajeros sólo tienen ante sus ojos una inmensa mole humana que cubre totalmente a su presa. Y, sin pensarlo, dos veces, la abadesa comienza a correr como poseída por alguna vieja deidad del bosque y sus compañeros de viaje la contemplan estup...

LOS PEREGRINOS DE LAS TINIEBLAS XIII

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Las encantadoras amigas fantasmales de Sara hacen su luminosa aparición encaramadas en lo alto de la copa de un árbol de gran frondosidad vegetal y contemplan, atentamente, la lenta comitiva de peregrinos que se mueve por el serpenteante camino del bosque. La hermosura de las muchachas las asemeja a la de las diosas paganas de la antigüedad, realzada por la belleza de su atuendo clásico ya que visten clámides griegas con un brillo deslumbrante, sujetas con gracia y donaire al hombro. Adornan sus tocados con una gran profusión de bellas flores silvestres enraizadas entre los rizos de sus abundantes cabelleras. – Tenemos un gran problema con Sara, no parece tener interés en poner en práctica los planes que tenemos con respecto a ella.-Comenta Filo mientras trata de apartar de su rostro un rizo rebelde que le oculta la visión. – Sí, la verdad es que el muchacho a veces se prodiga en favores con ella, como cuando le ha ofrecido la flor. – Le responde Sofía sin dejar de mirar a l...

LOS PEREGRINOS DE LAS TINIEBLAS XII

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Ha llegado por fin el día y con él se han esfumado todos los terrores de la noche. El día ha amanecido radiante y hermoso, de las brumas nocturnas no queda ni rastro. Pero, nuestros amigos se muestran dubitativos con respecto a permanecer más tiempo del necesario en el pueblo abandonado. Todo lo sucedido durante la noche ha aclarado parte del misterio que rodea al lugar y parece ser que ha sufrido el triste destino que le depara a todo aquel que se deja llevar por la codicia y la avaricia. Tras reponer fuerzas con el insignificante desayuno que constaba de unos mendrugos de pan y un poco de queso rancio, reanudan el viaje hacia el Norte. Dejan atrás los edificios abandonados y tristemente marcados por la sangre y la maldición. A plena luz del día el lugar no parece tan tenebroso, y casi puede apreciarse la belleza que irradia el lugar. Las casas con sus viejos entramados de madera aparecen embellecidas por la serena gracia que les otorgan las perfumadas madreselvas, casi florecidas ...

LOS PEREGRINOS DE LAS TINIEBLAS XI

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Cesa la tormenta y llega la calma, pero en el interior de la casa, los peregrinos tardan aún en recuperarse de la impresión. Cuando se cercioran de que ha finalizado el ataque se arman de valor y salen al exterior. La sorpresa por lo que están viendo casi les deja sin aliento, de la niebla no queda ni rastro, y el frío ha desaparecido, el aire les ofrece una tibieza reconfortante. Contemplan el cielo estrellado y su belleza casi les deja sin aliento. Dirigen la mirada hacia el tejado, esperando encontrarlo destrozado a causa del ataque de los espectros, pero no, tan sólo un alero aparece desgajado y golpetea contra la pared de la casa. El caballo permanece sosegado, si las presencias fantasmales le han causado alguna alteración en la conducta, nadie lo diría. Los hombres otean en todas direcciones tratando de encontrar al merodeador, pero nadie se encuentra por las inmediaciones del lugar. Finalmente, deciden que todo ha terminado y optan por regresar al interior de la vivienda, ...

LOS PEREGRINOS DE LAS TINIEBLAS X

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El aire se vuelve más denso y pesado cuando llega la noche y la fría niebla hace acto de presencia, descendiendo sobre el pueblo, arrastrándose a ras de suelo, invadiéndolo todo con su blanco manto, engullendo árboles y matas y dejando a su paso un paisaje de tinieblas. Pero, en el interior de la choza, los peregrinos de guardia, se acurrucan buscando disfrutar del calor que les brinda la rústica chimenea. – ¿Porque no nos habla de su pasado, Eugene?. -Le pregunta Jacques, mientras acerca las manos a la lumbre de la chimenea. Las llamas acarician sus rostros creando leves oscilaciones rojizas, con suaves lengüetazos de calor. – Bueno, en realidad, tengo bien poco que contar. Soy descendiente de Macha…- -¿Macha… tiene algo que ver con macho?- La interrumpe, Jacques, y casi se queda petrificado en la silla cuando la mujer le dirige una mirada iracunda. – Sí – responde la mujer con aire desafiante- ¿Hay algún problema…? – Los hombres tratan de contener la risa, pero si supiera...

LOS PEREGRINOS DE LAS TINIEBLAS IX

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La muchacha ofrece una visión concupiscente en la muerte, su cuerpo destrozado se exhibe ante los ojos de los hombres y, ya, sólo provoca horror. Presenta unas grandes heridas provocadas por las profundas dentelladas de algún terrible depredador. Sus pobres vestiduras han sido desgarradas y el cabello, enredado, presenta rastros de sangre. Eugene contempla, con detenimiento, el cuerpo de la desgraciada mujer y comenta a los hombres: -“¿ Os habéis fijado en el cadáver?"- Pregunta la abadesa mientras contempla, con fijación obsesiva, el cuerpo de la desafortunada muchacha. -“ Claro, y quién no, qué mala suerte ha tenido la pobrecilla”-Le contesta uno de los templarios, de largos y rubios cabellos, con unos enormes mostachos que le caen a ambos lados de la boca, visiblemente horrorizado ante la escena que tiene ante sus ojos. – “No notáis nada raro en él”- Insiste la monja. Interesada en mostrar, a sus compañeros de viaje, las sospechas que se empiezan a formar en su men...