ANECDOTAS DE BORGES
Existe una anécdota deliciosa y llena de humor que nos indica los intentos de un hombre que trataba de luchar contra sus limitaciones y la estupidez de algunos. Cuentan que cuando Jorge Luis Borges visitó Venezuela, a sus 82 años, se dedicó a la firma de libros en “la Librería Lectura del Centro Comercial Chacaíto”, se presentó ante él un hombre adinerado con uno de los tomos que componían sus Obras Completas. Casi sin verlo, Borges estampó una rúbrica que era sólo su apellido, como era su costumbre y el otro, intrigado, le preguntó: – Dígame maestro, ¿Qué sentido metafísico tiene su firma? Borges se tomó su tiempo: – Mijo, pero qué sentido metafísico va a tener. Soy ciego y hago lo que puedo, le contestó el autor argentino levantando la cabeza del volumen. *** En esta otra, refleja su talante de viejo poeta anarquista que se apaga suavemente con el alcohol. Un joven poeta se acerca a Borges en la calle. Deja en manos del escritor su primer libro. Borges agradece y le pregunta cu...