LA PARADOJA DEL ALGORITMO
El ritual de Elena era siempre el mismo: café, silencio y una noticia. En su muro de Facebook, donde otros vertían bilis, ella depositaba datos. Si alguien afirmaba que la luna era de queso, Elena buscaba el estudio de la NASA y lo enlazaba con una cortesía quirúrgica: "Disculpa, aquí puedes consultar la fuente oficial. ¡Un saludo!" . Jamás una mayúscula fuera de lugar, jamás un adjetivo hiriente. Pero el algoritmo no premia la paz. Una tarde de marzo de 2026, Elena corrigió una información falsa sobre una supuesta escasez de agua. Minutos después, su teléfono vibró. No era un "Me gusta". @User99: "Cierra la boca, vieja lagarta. Eres más sosa que la comida de un astronauta y te crees muy lista" . @TrollMaster: "Tienes una cara de Charo . A ver si te mueres pronto, pedante" . Elena suspiró, bloqueó y siguió adelante. Sin embargo, los comentarios no se detuvieron. Empezaron a volverse específicos, íntimos. @Sombra33: "¿Por qué no miras detr...