EL FENÓMENO THERIAN
El vínculo entre lo humano y lo animal no es nuevo. El Zodiaco chino muestra cómo las culturas han utilizado figuras animales para hablar de carácter, destino o energía colectiva sin perder nunca de vista la condición humana. Era símbolo, no sustitución. La cuestión no debería abordarse como un “desorden moral”, sino como un síntoma social. Y los síntomas no se combaten con burla, sino con análisis estructural. En las últimas décadas, el capitalismo neoliberal ha erosionado las redes comunitarias tradicionales: empleo estable, barrio, familia extensa, espacios de encuentro físico. A cambio, ofrece consumo y autoexpresión individual. En ese contexto, la centralidad afectiva de las mascotas no es casual. No es simplemente amor por los animales; es también búsqueda de vínculos seguros en una sociedad cada vez más competitiva y precarizada. La “familia multiespecie” refleja tanto sensibilidad ética como fragilidad relacional. Se debería defender el bienestar animal —sin duda— pero también ...