miércoles, 22 de diciembre de 2010

LA NINFA




Hace mucho tiempo (Antes de que se crearan los héroes homéricos) en un lejano país de la antigua Grecia, existia un bosque florido, donde se producía el más bello efecto placentero para la vista, porque era morada de bellos animales y aves que habitaban en árboles de frondoso follaje y donde soplaba una tibia brisa que mecía las ramas de los árboles y donde se producían los más deliciosos juegos de luz con los rayos del sol.

En este precioso lugar habitaba una Ninfa -que, en opinión de la gente del lugar era la más bella de todas las criaturas vivientes- la cual podía hacer lo que ella quisiera y hacer cambiar de pensamiento al hombre más terco (Según las leyendas, el mismo Zeus no tuvo la fuerza para resistirse a sus encantos), pero según la leyenda quien pudiera resistir los encantos de dicho ser obtendría la felicidad eterna.

Un día, apareció por la zona un hombre un hombre de aspecto casi lamentable, con la ropa rasgada y maltrecha, un mozo que acarreaba agua por el lugar,lo miró y le preguntó:-¿Qué haces aquí?-. El hombre sólo dijo:- Vengo de tierras muy lejanas buscando a la Ninfa Divina que dicen que puede conceder la felicidad-. El mozo con una sonrisa en los labios le contestó:- Pues parece que ha venido al lugar correcto, aunque talvez no sea lo que usted piensa.- Y, se alejó por el camino que ascendía hasta la cumbre de la montaña, mientras aquel hombre observaba como la figura del mozo se desvanecía entre las colinas de la montaña.

Al llegar la noche el hombre durmió bajo los árboles expuesto al gélido frío de la noche griega con su cuerpo semidesnudo ante la inclemencia de la naturaleza, el hombre tiritaba de frío, mientras se quedaba dormido y empezaba a soñar; y en sus agradables sueños él se veía a si mismo como un hombre feliz, justo, bienaventurado, y digno de admiración a lo largo y ancho de todo el mundo.

Cuando llegó la mañana, los primeros rayos del sol naciente junto con el rocío de la mañana provocaron que el hombre se despertara y todavía con la cara somnolienta y los ojos mediocerrados divisó una figura que se acercaba por el saliente y que lo hizo levantarse bruscamente, sorprendido, casi asustado pensó que la imaginación le estaba gastando una broma cruel, pero no, ante sus ojos resplandecía la criatura más bella que había visto en su vida y comprendió que era la Ninfa, lo más hermoso que él había visto y sólo pudo decir:-¿Quién eres, bella criatura?- Aquella criatura (mitad mujer, mitad diosa) se acerco con el torso desnudo y con una rosa en el cabello, y le dijo:-Soy la Ninfa que vio Hercules en sus sueños, y la mujer que nunca será despreciada por ningún hombre en toda la faz de la tierra.- El hombre, hablando como lo hace alguien dormido, dijo:- Oh diosa de la tierra y el cielo, he venido aquí para que me concedas la felicidad eterna que tanto desean los hombres en sus sueños.- La Ninfa sólo sonrió y tomó la rosa que tenía en su cabello y se la entregó al hombre y le dijo:- Toma esto es un presente de mi parte, pero temo que lo que buscas no lo encontrarás aquí.- Aquel hombre con una gran frustración, no exenta de furia le dijo:- ¿Qué? ¿He recorrido tantos territorios, y tierras lejanas para que me digas esto?- Y la Ninfa le dijo:- La felicidad no se encuentra en un bosque, ni en las fortunas, ni en el oro, ni en la riqueza, sino en el corazón de los hombres.- Aquel hombre quedó inmovil, estupefacto ante aquella declaración, y sólo contempló como la Ninfa se iba tan rápidamente como llegó, mientras sostenia en su mano la rosa que le había regalado aquella mujer semidiosa.

CATALUÑA Y EL TESORO DE MOCTEZUMA

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Ahora me ha dado por los tesoros y como el de los Templarios está un poco lejano, os voy a hablar de otro más cercano y accesible: El Tesoro de Moctezuma. Una misteriosa historia que bien podría ser un cuento, pero que no deja de ser la inmensa dote de una princesa azteca oculta en algún lugar secreto de la geografía catalana. Una romántica historia que ha durado más de quinientos años dando lugar a infinitas conjeturas, acerca de su ubicación en algún lugar recóndito de Toloriu, un bello pueblecito que se halla encaramado en lo alto de una montaña, de apenas 14 habitantes que guardan celosamente el secreto de un tesoro casi mítico.

Dice la leyenda que es uno de los tesoros más grandes que jamás hayan existido ¿ en dónde se encontrará ?…..La historia del tesoro del emperador azteca enterrado en un pueblo perdido. Durante más de medio siglo, sus pormenores han dado tumbos, de boca en boca, por toda la región, y quien se acerque hoy a Toloriu, ese misterioso pueblo que está encaramado en una bella colina, se encontrará con una placa, puesta en el portal de la iglesia, donde dice que la princesa Chipaguazin Moctezuma, hija del emperador mexicano y esposa de Juan de Grau, barón de Toloriu, murió en el año 1537. Sobre este tesoro y sus forofos, los habitantes de Toloriu prefieren guardar silencio, pero, como suele suceder con las historias estupendas, ésta se ha ido contando en diversos documentos y publicaciones, y de paso se ha ido enredando con las historias del resto de los herederos del emperador Moctezuma, que hoy son más de mil y viven entre México y España. Parece que don Juan de Grau, a la sazón barón de Toloriu, se embarcó hacia el Nuevo Mundo con Hernán Cortés y que, una vez efectuada la conquista, buscando su media naranja entre la realeza local, se casó con la princesa chipaguazin…y, aquí, comienza la complicada historia de los herederos españoles del gran Moctezuma.

Este legendario tesoro del Alt Urgell data del siglo XVI cuando la princesa azteca Chipaguazin Moctezuma arribaba a la población de Toloriu, del brazo de su esposo, el barón Joan Grau. Según la leyenda, el catalán se trajo de América a los hijos de Moctezuma y como el primogénito vivía en Cáceres, abdicó de sus derechos a la corona azteca, y se pierde el rastro de otra hija, Isabel, la heredera, María Chipaguazin, se dice que se casó con el barón Juan Grau, pero existen rumores que aseguran que en realidad fue un amancebamiento ya que el noble era poco amigo de realizar trámites burocráticos y se limitó a organizar el secuestro de la muchacha y el cuantioso tesoro de monedas de oro, joyas y reliquias.
La historia, interesante pero confusa, relaciona a la princesa con un caserón, muy antiguo, denominado Vima o Bima que en azteca significa “Gran Señora” donde se cuenta que el matrimonio pasaba largar temporadas. Se encuentra situado sobre un collado cercano al antiguo camino de Quer Foradat a Martinet, pasando por Béixet. También se rumorea que se encontraba en la Iglesia de Toloriu, en la misma tumba de la hija del noveno emperador azteca. Esta tumba no existe en la actualidad. Se alega que fue destruida y saqueada en busca de las riquezas que, supuestamente, contenía. El tesoro en cuestión todavía no ha aparecido, pese a la intensidad de las numerosas búsquedas que se han realizado a lo largo de la historia. Y, es que dejaron multitud de pistas falsas con la intención de despistar a los saqueadores

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Un supuesto testamento de un nieto de la pareja manifestaba “Elegir sepultura en el vaso mortuorio situado al pie del altar mayor de la iglesia de Toloriu, donde reposan los restos de su abuela materna, María Moctezuma Chipaguazin, natural de tierras firmes de las Indias”.

A finales del siglo XIX los colonos encontraron en “la cort dels matxos” numerosas monedas de oro procedentes del tesoro de la princesa, que fueron vendidas al banquero “El Calçot”, de la Seu d´Urgell.

Antes de la guerra civil española se interesaron por este tesoro los alemanes que compraron por unas 3000 pesetas la masía Caló y todas las propiedades comprendidas entre Quer Foradat y la Casa Vima, pero no encontraron la fortuna que esperaban. Posteriormente, en la década de los 60, unos madrileños intentaron comprar la masía donde se supone que debieron vivir la princesa azteca y el Barón, pero sus esfuerzos también fueron infructuosos, no consiguieron dar con él.

Queda un detalle pendiente y que podría ser de gran transcendencia. Cuando los franceses tenían sitiado el Quer Foradat sus habitantes, a menudo, enseñaban a sus sitiadores truchas frescas por lo que los franceses supusieron que la roca de Quer Foradat estaba agujereada y sus habitantes podían bajar al río sin ser descubiertos. Indicios confusos de la existencia de algún túnel subterráneo, todavía sin descubrir…


Qué os animáis a buscar este legendario tesoro, si os decidís, ya tengo preparados el pico y la pala… y ya voy descifrando el código secreto de los aztecas para dar con él…

¡ES BROMA…

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