EL GUARDIÁN
Me reúno con un hombre que vende un coche, que aparentemente se encuentra en muy buen estado. Al echarle una primera ojeada veo que se encuentra en perfectas condiciones… Intrigada le pregunto porqué lo vende. El me dice que el coche no es suyo, que lo ha heredado, pero que no me preocupe que el vehículo funciona a la perfección y su único defecto son los años que lleva a cuestas. Nos ponemos de acuerdo y paso a ser la propietaria de este clásico. Al día siguiente, decido probarlo y que mejor lugar que la Sierra de Collserola y sus curvas, para disfrutar en soledad de él… El coche es un pelín grande y me siento insignificante en su interior. Conduzco con cuidado, pues acabo de adquirirlo y no estoy familiarizada con sus mandos. De buenas a primeras, el coche va como la seda. Estoy encantada con él. Satisfecha, creo que he hecho un buen negocio. Sin embargo, cuando cojo el desvío que me lleva hacia Collserola, sorprendida veo que a los pocos kilómetros el coche comienz...