EL FUNERAL
Los tanatorios no suelen ser lugares agradables y siempre se suele ir más por obligación que por devoción. Quien haya tenido la desgracia de haber pasado horas en uno de estos tétricos lugares convendrá en que, además de aburridos, dan mal rollo. Pero con un poco de luz y color, las penas pueden ser menos. Y, no son agradables porque es donde te tienes que enfrentar a la muerte directamente y comprendes que te encuentras ante una alerta, un aviso de la posibilidad cada vez mayor de que la nuestra está cada vez más cerca. Es por eso que no se suele ver a niños en estos lugares. Creemos que protegemos sus mentes inocentes privándoles de la realidad orgánica que significa la muerte. Intentamos evitar que comprendan que llega un momento en que todos los seres humanos tenemos que realizar ese tránsito vital y que temer a la muerte es tan infantil como temer a los fantasmas, ya que la literatura y la cultura o el folclore se han encargado de convertirlos en los personajes terroríficos ...