
El cementerio de animales de Torrelles de Llobregat tiene fama de estar embrujado, por su recinto pululan extrañas sombras errantes, aullidos y gemidos de ultratumba que ponen los pelos de punta y brotan de las entrañas de este cementerio tan misterioso y poco conocido. Poblado por fantasmas que se pasean libremente entre nichos devorados por plantas trepadoras, causan horror entre los visitantes que, dolientes acuden a enterrar sus preciadas mascotas; bajo la fría piedra de las lápidas no duermen el sueño eterno las personas, sino los animales de compañía cuyos dueños veneran, incluso después de muertos. Perros y gatos sepultados en medio de silencio y olvido cuyos antiguos dueños les prodigaron todo tipo de atenciones hasta el día en que expiraron y los enterraron en este cementerio de mascotas.
Después de todo si estas apariciones se producen, realmente, nos debemos preguntar, si también los animales tienen alma, y ésta se manifiesta una vez muertos, si es posible pensar en que hay algo que pervive después de la vida.
El misterio de los fantasmas del cementerio de animales de Torrelles ha atraído a científicos para intentar desvelar el misterio de las apariciones y los extraños ruidos que se producen en el lugar. Los vecinos de este pequeño pueblo situado a poco más de unos veinte kilómetros de Barcelona han sido testigos en numerosas ocasiones de estos fenómenos paranormales, y, posiblemente lo que les pasa es que no acaban de comprender porque la gente tiene esa necesidad de enterrar a sus animales, ofreciéndoles cristiana sepultura, cuando el animal no entiende ni de creencias, ni de religiones.
Los vecinos comentan que Torrelles de Llobregat se encuentra en un valle rodeado por dos montañas y el cementerio, construido en el centro, preside el lugar. Y, no es algo nuevo, siempre se ha enterrado en este lugar a las mascotas desde siempre. El especial emplazamiento, un antiguo bosque donde se enterraba, en el pasado, a los animales muertos de los campesinos. Y, sería, en el 1972, cuando se convirtió de manera definitiva en cementerio. Desde entonces el recinto acoge en su seno los restos de perros, gatos y pájaros. Y, claro, serían los dueños de estos animales los testigos de haber presenciado pequeñas luces (que podrían ser fuegos fatuos), brumas que emergen de las tumbas, gemidos, aullidos y “extrañas sensaciones”( como roces imperceptibles, lametones…). Son los mismos dueños de estos animales los que explican que cuando experimentaban estos fenómenos estaban a punto de padecer una desgracia, como un incendio o un atraco a mano armada, y eran los espectros de sus mascotas los que venían del más allá para avisarles.
Todas estas experiencias paranormales detectadas en el cementerio de animales de Torrelles de Llobregat, no son nada excepcional. Muchas civilizaciones, en especial Egipto y China, han atribuido a algunos animales un carácter sagrado, porque estaban conectados con el más allá. Tal es el caso del Gato, se presume que el gato en la antigüedad estaba considerado como un ser excepcional, portador de innumerables supersticiones y leyendas mágicas. Y, se creía que resucitaba y volvía de entre los muertos.
Seguramente sólo sea una leyenda, un mito o una sugestión colectiva de unos dueños que se resisten a aceptar que sus mascotas les dejaron para siempre y son incapaces de olvidar lo mucho que les quisieron en vida.
