NAJ´KIN, LA PRINCESA DESPELLEJADA
Los primeros aztecas del valle de México se asentaron en un terreno pedregoso invadido por un número incalculable de serpientes. Pero, aquellos pobladores no solo demostraron ser unos guerreros únicos, porque se las comieron, manifestándose como guerreros, prácticamente, invencibles. Sin embargo, instauraron un culto chamánico asociado a la fertilidad del suelo y la estrella vespertina, Venus. Los aztecas acabarían convirtiendo la serpiente en un personaje deificado que influyó en el desarrollo de la cultura del país. La idolatría que generó les empujó a buscar una zona más propicia para establecerse y la encontraron en la zona pantanosa del Lago de Texcoco. Los valerosos guerreros, aunque en inferioridad de condiciones, destacaban por su lucha apasionada. Un jefe vecino, Coxco, solicitó su ayuda antes de entrar en guerra con Xochimilco. No dudaron en ofrecerles su apoyo, con la pretensión de sacar un trato ventajoso en el asunto... El fracaso no entraba en sus planes...