REFLEXIÓN SOBRE LA ADMIRACIÓN Y LA ENVIDIA
Estaban todos los discípulos en torno al maestro, disfrutaban de la cálida tarde bajo la sombra de un olmo en el jardín... Queridos amigos hoy se encuentra entre nosotros una nueva condiscípula, su nombre es Ariadna, y es la primera mujer que ha decidido departir con todos nosotros en nuestra Academia. La joven escuchaba con admiración la presentación que de su persona hacia el filósofo y por un momento se sintió intimidada. El sabio intuyó el apuro de la mujer y trató de aliviar la tensión. …”Precioso nombre querida amiga, Ariadna, la tejedora de sueños, la mujer seducida y abandonada por Teseo”... La joven escuchó la brevísima alocución con una tímida sonrisa en sus labios. ….”Ya que hoy es tu primer día, he decidido que para que superes la prueba de fuego de tu iniciación en este grupo que tiene como objetivo llegar al conocimiento, seas tu la elegida para dar comienzo a la clase”... …” Maestro, la oportunidad que me ofreces es única, y temo no ser lo suficientemente...