LA VIRGEN ALCALDESA, VIAJE A MACHU PICCHU XVI
Ya había conseguido recordar a la persona y la revelación le había llenado de terror y preocupación porque eso significaba que Eduardo, y sus amigos también estaban en peligro. Y la necesidad de escapar de aquella locura y de volver a la vida, había convertido el miedo en algo descarnado, un miedo atávico a la muerte...Tenía que escapar, por el bien de todos, y como fuera. Cuando cesó el prodigio, la pieza del techo volvió a su sitio. A derecha e izquierda se abrían sendas puertas de oro macizo, señal inequívoca de que el noble metal no escaseaba en la zona. Por un momento pensó en que el grandioso tesoro de los incas pudiera no ser una simple leyenda. Sus ansiados deseos se materializaron allí mismo. Un enrejado finamente trabajado en oro, desde el que escapaban los horripilantes gruñidos de la Jarjacha… Una loca idea se apoderó de la mente de Irene, solo tenía que seguir a distancia a la fiera, evitando que la viese. La mujer se ocultó tras un muro de descarga. ...