SINISTRATUM, CERN (2)
El CERN dormía bajo la frontera franco-suiza como una serpiente de acero, kilómetros de túneles circulares respirando electricidad y silencio. En la superficie, Suiza seguía siendo impecable: relojes exactos, bancos discretos, chocolate sin culpa. Bajo tierra, el tiempo era otra cosa. La noche elegida coincidía con una actualización silenciosa del Reloj del Apocalipsis . 85 segundos para la medianoche. Nadie lo dijo en voz alta, pero todos lo sabían: el mundo estaba peligrosamente cerca de algo irreversible. El CER, con sus imanes superconductores y su hambre de energía, parecía sincronizado con ese tic-tac invisible. Bajo un cielo de color plomo que parece aplastar las agujas de los Alpes, el complejo del CERN en Ginebra duerme bajo una falsa apariencia de paz. Las sombras se alargan sobre la grava cuando un grupo de seis figuras emerge de la oscuridad de los bosques colindantes. Ellos se hacen llamar "los exaltados". No son científicos, ni terroristas clásicos. Son ...