EL GOL, LA MOTOSIERRA, LOS TRES EGOS DEL MUNDIAL
Crónica de una final que acabará siendo una cumbre geopolítica Los organizadores del Mundial creen haber preparado una final de fútbol. Pobres ingenuos. Lo que en realidad van a montar va a ser una cumbre internacional de alto voltaje con un balón como simple excusa. En la tribuna presidencial, tenemos un hecho histórico: Pedro Sánchez, Javier Milei y Donald Trump compartiendo apenas unos metros cuadrados. La FIFA tiene que activar el protocolo de riesgo diplomático y colocar entre ellos varias bandejas de canapés, dos azafatos, un ficus y un traductor especializado en silencios incómodos. Las cámaras apenas enfocan el césped. El verdadero espectáculo está arriba. Sánchez sonríe con esa expresión de quien sabe que cualquier gesto será analizado durante semanas por tertulianos profesionales. Milei observa el palco con la intensidad de quien sospecha que el socialismo puede esconderse incluso debajo de los asientos VIP. Trump, por su parte, revisa el estadio calculando cuánta...