LA MIRILLA, UN RELATO BREVE DE TERROR
Los recientes robos en la comunidad empujaron a la familia a cambiar la tradicional mirilla de toda la vida por otra digital, más que nada porque suponían que tendría más alcance… Y, así era, porque tenía la apariencia de un móvil de última generación. El cerrajero, sudando la gota gorda, se tomó su tiempo y la instaló sin grandes problemas. Colocada en la puerta, ofrecía la graciosa estampa de un plasma en miniatura, como si fuera de juguete… Y, en eso se convirtió para los más peques de la casa, en un juguete más, porque se pasaban las horas pegados a la mirilla presionando el interruptor y haciendo payasadas al otro lado de la puerta, esperando que se escanearan en la pantalla del pequeño artilugio electrónico… Pero, una noche en la que estaban todos viendo la televisión acurrucados en sus sofás, disfrutando de la cálida noche veraniega, bajo el influjo de un cutre ventilador, escucharon unos ruidos en la puerta de la entrada…. Aquello solo era una ...