CRÓNICA DE UNA MUERTE ANUNCIADA
Estamos aquí reunidos para despedir los restos de un buen amigo: Sentido Común. Sentido Común vivió una corta vida, y murió al inicio del nuevo milenio. Nadie sabe a ciencia cierta cuántos años tenía, puesto que los datos sobre su certificado de nacimiento hace mucho que se han perdido por culpa de la burocracia. Será recordado por haber sabido cultivar lecciones tan valiosas como que hay que trabajar para poder tener un techo propio sobre la cabeza, que no es bueno meter a la zorra en el gallinero, que se necesita leer todos los días un poco, saber por qué los pájaros que madrugan consiguen lombrices, y también por reconocer la validez de frases tales como "la vida no siempre es justa", y “tal vez haya sido yo el culpable”. Sentido Común dedicó desinteresadamente su vida al servicio en las escuelas, hospitales, hogares, fábricas y oficinas, ayudando a la gente a hacer su trabajo sabiamente y sin fanfarrias. Por décadas, reglas estúpidas y disposiciones sin senti...