FANTASMA CIBERNÉTICO, V
Era una fría tarde de invierno y la última nevada había extendido su manto blanco sobre la tierra. Mario como acostumbraba a hacer, estaba sentado junto a la ventana de su habitación. Desde donde se encontraba podía ver los árboles del parque cubiertos de nieve. Era una visión casi mágica, la nítida blancura otorgaba un aire de pura irrealidad al paisaje. Hacía apenas unas pocas semanas que Mario se había mudado a la nueva casa, se encontraba sentado frente al ordenador, pero a veces no podía evitar quedarse extasiado contemplando la maravillosa visión que la nieve confería a las cosas. Ese manto blanco que impregnaba al paisaje circundante de un aire casi sobrenatural. En aquel momento, la nieve caía sobre la ciudad y Marío sentía más que nunca el peso de la soledad como una enorme losa. Era en esos momentos cuando necesitaba de una persona amiga con la que compartir sus sentimientos más profundos. Pero cuando llovía o nevaba siempre se consolaba, ya que constituían...