LA COLONIA DEL PÁNICO
Amelia vivía en una Colonia obrera situada en medio del campo, en plena naturaleza, rodeada de toda la belleza paisajística que ofrecía el valle y el río que lo atravesaba. Un auténtico paraíso terrenal roto por el murmullo del agua y el trinar de las pequeñas aves que lo habitaban. Remanso de paz quebrantado por el susurro del viento entre las hojas del bosque que el paso del tiempo convirtió en arte. Pero, no todo era armonía en aquel idílico lugar, el repetitivo y casi mántrico ruido de los telares quebraba la quietud de aquel lugar, creando el sustento de los que poblaban el valle. Obreros de toda España realizaron este viaje ideal lleno de esperanzas que les llevó a inventar caminos emotivos y sugestivos sin tiempo, inspirados por sensaciones evocativas del entorno, colores, juegos ambivalentes de luces y sombras, que resistieron los años más tormentosos. Amelia era una jovencita agradable y muy guapa, y entre sus aficiones existía una que se había convertido casi en una...