FANTASMA CIBERNÉTICO VIII
Una tenue luz iluminaba la estancia, minimizada por la suavidad de los tonos ocres, amarillos y marrones de la abundante decoración con motivos étnicos del lugar. El silencio quebrado por el estridente sonido que emitía un televisor de última generación y una pareja repantigada en el sofá que contemplaba con fijación hipnótica la pantalla. La chica, casi oculta bajo las mantas, permanecía acurrucada junto al hombre buscando su calor. Los últimos recortes y la subida abusiva de la luz los había convertido en pobres energéticos y tenían que soportar los rigores de aquel invierno recurriendo al abrigo convencional de toda la vida. Pese al frío, Magda se sentía en la gloria sintiendo la proximidad de su amante, respirando el aroma que desprendía su piel, por un momento se le pasó por la cabeza cerrar la “caja tonta” y dedicarse a otros “menesteres” más agradables, pero un recato que le inculcaron desde niña la frenó y se contentó con contemplar a su hombre… Absorta en...