EL MISTERIO DEL TRASTERO, VIII
Me siento forastera en la vieja Tierra Negra, morada de almas penitentes que no encuentran su camino hacia la luz... Siento la frígida mirada de seres ocultos tras las sombras que rumian su cautiverio en soledad, a la espera de un caudillo que lidere su arduo peregrinaje... Y, mientras tanto.... El rabioso se consume en el maletero de nuestro coche en plena fase degenerativa. Consumido por la fiebre, avanza inexorablemente hacia la locura y la muerte. En este momento, permanece en silencio. Tan sólo nos provoca algún que otro sobresalto las bruscas sacudidas que da el coche. Barcelona se presenta ante nuestros ojos como una delirante pesadilla, un horror sin límites al que no me acabo de acostumbrar. Contemplar tanto muerto cubriendo las calles de nuestra ciudad, sin que nadie se tome el trabajo de retirarlos y ofrecerles un enterramiento digno, es algo que no entiendo. ¿Es que las autoridades nos han abandonado a nuestra suerte? Evidentemente, así es... Los sufridos ciuda...