LOS PEREGRINOS DE LAS TINIEBLAS II
…”El muchacho abre lentamente los ojos, cuando todavía se encuentra encaramado en el hombro del fornido peregrino, que ya empieza a resoplar por el esfuerzo que supone la carga adicional del joven. La visión de los pies ulcerados, convertidos en un amasijo sanguinolento, impacta en el ánimo del joven y casi vuelve a perder la consciencia. Los peregrinos están preocupados, porque durante el día siguen el rastro de las aves migratorias y se orientan fácilmente, pero durante la noche siguen el reguero de estrellas que deja la Vía Láctea. Pero, la niebla inoportuna y traicionera les priva de la guía que la naturaleza les brinda generosamente. Aún en las peores circunstancias, los peregrinos se ríen de su suerte, ya que han luchado en mil batallas contra el infiel, valerosamente, y no se han acobardado. Y, ahora, este enemigo invisible e inofensivo les acomete sin piedad y se sienten impotentes y atemorizados en una encrucijada de la que no pueden escapar. Desorientados e incapaces...