LA VIRGEN ALCALDESA, VIAJE A MACHU PICCHU XX
Irene durmió plácidamente durante varias horas. Un sueño reparador y libre de pesadillas... Cuando despertó, se encontraba totalmente renovada y capaz de comerse el mundo. Estaban llegando a la ciudad de Cuzco... La situación angustiosa había pasado. No podía volver al hotel porque temía encontrarse con Samin, su secuestrador y las consecuencias podían ser nefastas... No podía arriesgarse, así que tenía que buscar otro alojamiento, eso sí no muy lejos del que ahora tenían, para poder estar pendiente de la llegada de Eduardo y sus amigos. Y, al ser posible, pedir una habitación con vistas a la calle para poder controlar en todo momento la gente que subía y bajaba, hasta que ellos aparecieran... También p ensaba vestirse con la indumentaria regional de las mujeres peruanas, así seguro que no la reconocería nadie... Sí eso era lo que tenía que hacer. ..."Señora ya estamos entrando en la ciudad de Cuzco"... Le dijo el taxista, aprovechando que ya se había despertad...