LA VIRGEN ALCALDESA, IV
Eduardo y su compañero, abandonaban la casa del regidor asesinado, tras realizar las investigaciones pertinentes, cuando se produjo la cruenta lucha en el Ayuntamiento... Extrañados, escucharon unos siniestros cánticos que le recordaban vagamente a la Internacional, pero las voces estaban demasiado degradadas y los familiares acordes revolucionarios eran casi ininteligibles. Los muchachos sintieron como se les erizaba el cabello en la nuca. Atónitos, presenciaban aquel horror sin dar crédito a lo que veían. Por una de las calles se veía la marcha de aquella comitiva macabra de seres de pesadilla con un dudoso destino. Todos ellos rígidos, como autómatas, sin reflejar emociones, carentes de ese delicioso equilibrio que inunda la vida rural. Seres sin vida que avanzaban por el pueblo dejando a su paso un reguero de sangre y muerte, bajo la aterrorizada mirada de los vecinos, que habían buscado refugio en sus hogares. Los policías miraron atrás, siguieron ...