EL MISTERIO DEL TRASTERO, VII
El trayecto recorrido hasta nuestro hogar fue tranquilo, pero los cuerpos desparramados por el asfalto y la situación en que se encontraban los vehículos, ofrecían la imagen apocalíptica de una ciudad que hasta hace poco era próspera y un ejemplo de convivencia... Aquello era tan impactante, que en muchas ocasiones nos desviábamos de nuestro camino para ahorrarle a mi madre el sufrimiento de contemplar el dantesco panorama que ofrece la muerte y la destrucción. Pero, no se podía escapar a la barbarie ni a la lucha por la supervivencia, se manifestaban ante nuestros ojos mostrando su cara más desgarradora... Mi pobre madre estaba como ida, su cerebro enfermo era incapaz de asimilar semejante locura. Al cabo de poco más de una hora nos encontrábamos ante la entrada de nuestro edificio... Era previsible, la calle presentaba la misma situación que el resto de la ciudad: Muertes y desolación por todas partes... Aparcamos justo enfrente de la entrada en doble fila. Debo decir que...