UNA REFLEXIÓN NAVIDEÑA
Escuchad mi palabra, un mandamiento nuevo os doy: derribad las naciones, con tolerancia y a golpes de amor. Se les ve al anochecer encogidos, trémulos, a pesar de las raídas mantas con que cubren sus cuerpos. Se cobijan en las entradas de las estaciones de metro y en los vestíbulos de los bancos... La tristeza más infinita asoma en su ojos acuosos. La gente rehúsa reparar en su presencia quizá poseídos por la terrible incertidumbre de que se puedan ver en la misma situación a causa de las circunstancias...Muchos alargan la mano reclamando limosna o caridad cristiana, otros sólo bu scan el calor humano, un poco de compañía con el que mitigar la soledad en la que viven... Son la viva imagen de las víctimas de la crisis y de sí mismos, medio enfermos, con sus caras y cuerpos demacrados se ocultan entre cartones y harapos malolientes, en lucha constante contra las bajas temperaturas y el hambre más profunda. Así era la vida de Manuel, un pobre sin hogar que dejó este mundo en la...