NOSOTROS, LOS CUIDADORES
Es fácil decir: soy “cuidador- ra, pero qué difícil es ponerlo en práctica y lo digo porque tengo la sensación de que esta entrega se considera como una especie de autosacrificio que nos amarga la vida. Y no es así, ser cuidador-ra no es una tarea, ni mucho menos, es más bien un talante instintivo que hace su presencia en un momento dado y cuando las circunstancias lo posibilitan. Por eso somos cuidadores porque ayudar es algo inherente a nuestras personas… Y es así, porque somos fuertes para afrontar las calamidades de la vida, pero también padecemos esa vulnerabilidad, ese Talón de Aquiles, que es lo que provoca que sepamos lo que se tiene que hacer en un momento dado… Ser cuidador-ra no es nuestra historia. La vida nos ha planteado el difícil dilema de tratar con personas delicadas y por ello debemos hacer un acopio de fuerzas mentales y físicas fuera de lo común. No es que estemos hechos de otra pasta, son las circunstancias las que se adueñan de la situación hasta t...