EN EL GINECÓLOGO


Una pareja va al ginecólogo. Habla el marido:
Mire doctor, es que tenemos un problema, es que mi mujer y yo queremos tener condescendencia, y como durante años practicamos el córpore insepulto ya no sabemos si es que soy omnipotente o mi mujer es histérica.
Antes hemos ido a otro doctor y nos dijo que mi mujer tenia la vajilla rota y la emperatriz subida, y, como además, la operaron de la basílica balear, no sabemos si eso puede influir, y también a mí hace años me operaron de la protesta y a lo mejor me han dejado escuelas en el cuerpo.
Nos recomendaron ir a un médico de Boston, que era muy bueno, y mire, en cuanto entramos en la consulta había allí dos ordenadores conectados a una antena paranoica. En cuanto entramos, a mi mujer le hicieron una coreografía y el medico nos dijo que no veía nada raro. Entonces nos recomendó que hiciéramos el cojito, 15 días ella y 15 días yo haciendo el cojito, pero, nada.
Nos volvimos para aquí y otro doctor nos recomendó hacer vida marítima y nos fuimos de Vigo a Bilbao y en todas las playas hacíamos vida marítima, pero nada. Además, mi mujer hace tiempo tuvo un alboroto y le nació el féretro muerto, y, a lo mejor eso ha influido. Pero yo creo que mi mujer es frigorífica, porque nunca llega al orégano.
Y contesta el ginecólogo:
Me parece que usted lo que tiene es un problema de especulación atroz.

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