EL PADRINO DE LAS MASCARILLAS

 


Me propongo analizar las carteras de "los tres mosqueteros", queda claro que en la "empresa" de las mascarillas e hidrocarburos las categorías laborales estaban muy bien definidas. Mientras unos jugaban al Monopoly con billetes de verdad, otros se quedaban en la sección de "souvenirs" y regalos de aeropuerto.
Aquí va la comparativa patrimonial para ver quién cortaba realmente el bacalao:
El escalafón del "éxito" financiero
José Luis Ábalos (El "Quiero y no puedo de un tonto útil"):
Con 52.022 euros en el banco y cuatro paredes repartidas por Valencia, Ábalos se nos queda en la categoría de "mileurista premium" comparado con sus socios.
Su mayor hito de opulencia inmobiliaria bajo sospecha es un chalé en Colombia que, según la UCO, vale un potosí, pero según él es un "terroncito de tierra". Pero está en la misma línea que las minas del Rey Salomón y las joyas de Catalina la Grande.
Eso sí, como buen jefe chapado a la antigua, sus mayores "lujos" consistieron en que la red le pagara el piso a su ex y le financiara una semana de vacaciones en Marbella. Un clásico de la picaresca española.
Koldo García (El "Rey del Tocateja"):
Koldo operaba con la mentalidad del colchón de la abuela. Pasó de escolta a magnate inmobiliario de Benidorm comprando cuatro apartamentos firmando con boli Bic y soltando billetes de los grandes sin pedirle permiso al banco.
Lo mejor de su "milagro financiero" es que, según la Guardia Civil, el hombre gastaba más que nunca pero dejó de ir al cajero automático. Se ve que los cajeros le daban alergia y prefería el "metálico de Km 0" que aparecía mágicamente en sus bolsillos.
Coronó su ascenso social con ocho vehículos en el garaje y un Rolex Submariner en la muñeca, ideal para controlar el tiempo que tardaba en bajar a la playa de Benidorm.
Víctor de Aldama (El "Lobo de Wall Street" ibérico):
Juega en otra liga. Hablamos de un señor con 21 empresas pantalla, cuentas en Portugal de lo más discretas y 73 millones de euros flotando por el extranjero fuera del radar de Hacienda.
Mientras Koldo acumulaba utilitarios familiares, Aldama montaba un concesionario de superdeportivos con Ferraris y Porsches, se compraba un equipo de fútbol entero (el Zamora CF) y coleccionaba Rolex de tres en tres. Aldama no cobraba comisiones; Aldama rediseñaba el sistema financiero.
¿Quién es el verdadero "Padrino"?
Si esto fuera una película de gánsteres, la respuesta parece obvia, pero la realidad siempre es más irónica:
¿Ábalos? Imposible. Un Don Corleone de verdad no deja que su ex viva de alquiler pagado por un intermediario ni tiene que dar explicaciones por una semana en Marbella. El exministro parece más bien el "jefe político" al que mantenían contento con pequeños detalles para que no hiciera demasiadas preguntas mientras los demás operaban en la trastienda.
¿Koldo? Koldo tiene toda la planta del "matón entrañable" de la película. El típico tipo duro que se encarga de que los paquetes lleguen a su sitio, que mete los fajos de billetes en bolsas de deporte y que sueña con retirarse a un apartamento con vistas al mar en Alicante. Tiene el músculo, pero le falta la calculadora.
El "condecorado" ha alcanzado un estatus místico en la historia de la picaresca española: ha desarrollado el don de la ubicuidad absoluta. No es un hombre, es un ecosistema; no viaja, se manifiesta simultáneamente en cada rincón donde se mueva un contrato público, una comisión o un misterioso fajo de billetes. Ha demostrado que un solo exasesor puede estar en todos los ministerios, aeropuertos y marisquerías del país al mismo tiempo. Su agenda no se organiza por horas, sino por tramas.
El verdadero "Padrino" es, sin duda, Víctor de Aldama.
Aldama es el que movía los hilos, el que ponía la música y el que tenía los 182 millones de euros en la cabeza (y en el fraude de los hidrocarburos). Mientras Koldo y Ábalos se repartían las migajas del cohecho en plan "mira un piso aquí, una semanita de playa allá", Aldama operaba como un auténtico capo global con conexiones internacionales, coches de carreras y cuentas opacas. Él era el director de la orquesta; los otros dos, simplemente los acomodadores que le abrían la puerta del palco VIP del Ministerio.
El Método Aldama: Elvas, el oasis del "Fast-Track" empresarial
Cuando Víctor de Aldama olió que la Guardia Civil andaba husmeando en sus cuentas de las mascarillas, no se deprimió; se volvió internacional. Activó lo que podríamos llamar el "plan de evacuación luso":
La sucursal de Elvas: Aldama se fue a Elvas, un pequeño pueblo portugués pegado a la frontera con Badajoz. Curiosamente, la localidad es famosa por dos cosas: sus espectaculares fortificaciones militares y ser el domicilio fiscal del hermano de Pedro Sánchez.
Velocidad de vértigo: Creó siete sociedades pantalla allí. Mientras un ciudadano normal tarda semanas en rellenar la burocracia para abrir un negocio en el extranjero, la trama de Aldama lo hacía en tiempo récord, como quien se abre una cuenta de Netflix en el sofá.
El truco de la "limpieza": ¿Para qué servían estas empresas de nombre corporativo genérico como MTM 180 Capital? Para mover más de un millón de euros directos de las comisiones, vaciar las cuentas en España antes de que el juez pudiera congelarlas, y de paso, matricular sus coches de gran lujo allí para que Hacienda no pudiera meterles mano. Un auténtico servicio de "lavandería exprés" con acento portugués.
El "Milagro de Fraternidad" de los hermanos García
Por su parte, Koldo García operaba con un sistema mucho más tradicional, rústico y entrañable: la familia. Cuando la UCO le preguntó cómo era posible que manejara cientos de miles de euros en billetes sin pisar un cajero automático, la respuesta oficial de su defensa fue maravillosa: "Son préstamos y ayudas de mi hermano Joseba".
El problema es que cuando los agentes miraron las cuentas del pobre Joseba García, se encontraron con un fenómeno paranormal digno de Íker Jiménez:
La multiplicación de los panes, los peces y los billetes: Joseba pasó de ingresar unos modestos 5.960 euros en efectivo en el año 2019 a meter en el banco 130.652 euros en 2020. Sus ingresos por transferencias se dispararon de la noche a la mañana en más de 160.000 euros justo cuando el Ministerio de su hermano cerraba los contratos de las mascarillas. ¡Menuda racha de suerte!
El hermano multiusos: Joseba no solo era un pozo sin fondo de generosidad financiera. Según sus propias declaraciones en sede judicial, funcionaba como el "mayordomo total" de la trama:
Hacía transferencias de 12.000 euros para pagar la liquidación matrimonial de Ábalos.
Le pagaba en mano 400 euros a la expareja de Ábalos y le cubría los meses de alquiler de su piso en Madrid.
Hacía de mensajero transportando sobres cerrados para el exministro.
El servicio de mensajería de Ferraz: El colmo del surrealismo llegó cuando Joseba admitió con total naturalidad que fue al menos dos veces a la sede central del PSOE en la calle Ferraz a recoger sobres llenos de dinero en metálico para su hermano. Según él, los empleados de la sede le cerraban el sobre delante, él no miraba lo que había dentro (aunque sabía perfectamente que era dinero) y se iba a repartirlos como si fuera un repartidor de Glovo de la política.
En resumen: mientras Aldama diseñaba ingeniería fiscal transfronteriza digna de un villano de James Bond, Koldo lo fiaba todo a un hermano abnegado que iba y venía con sobres de Ferraz, demostrando que en la corrupción patria, la tecnología punta nunca podrá competir con un pariente dispuesto a cargar con los billetes.
El fontanero clandestino.
Resulta que la Guardia Civil acaba de descubrir que Aldama —nuestro "Padrino"— no solo tenía Ferraris y cuentas en Portugal, sino que tenía a un comandante de la Guardia Civil a sueldo (cobrando 2.000 euros al mes en un sobre). ¿Y para qué lo quería? Para que le hiciera "barridos" en los teléfonos, le buscara micrófonos ocultos y le consiguiera líneas de móvil seguras a nombre de terceras personas.
Los chats ocultos y los nombres en clave
El grupo de los "4 Mosqueteros": Así llamaban los empresarios de la trama (Aldama y sus socios) a un grupo de WhatsApp específico. Lo gracioso es que, en lugar de defender al Rey y luchar con espadas, usaban el chat principalmente para coordinar cuándo le soltaban los pagos fijos de 10.000 euros en metálico al "mosquetero" Koldo. 
El "Grandullón" o "Búfalo": Eran los motes cariñosos con los que los empresarios se referían a Koldo García en sus conversaciones privadas. Para la trama, Koldo no era un asesor ministerial; era la fuerza de la naturaleza que abría las puertas de los despachos a base de insistencia. 
El "Jefe": El alias universal para referirse a José Luis Ábalos. En los mensajes abundaban frases míticas cazadas por la UCO como "El jefe me ha dicho que ok" o "El jefe se ha ido sin money", reflejando perfectamente ese rol de padrino político al que había que mantener contento. 
El "glosario" criminal de la trama
Para no levantar sospechas ante posibles pinchazos telefónicos, los implicados desarrollaron un lenguaje en clave digno de una película de espías de serie B: 
"¿Puedes café?": No era una invitación inocente para tomarse un expreso a media tarde. Según la UCO, cuando Aldama o Koldo ponían este mensaje, significaba en realidad: "Quedamos de inmediato en el reservado de la marisquería de siempre para intercambiar sobres con fajos de billetes". 
"Ya tengo el paquete": El eufemismo favorito de Joseba (el hermano de Koldo). Avisaba con total naturalidad de que el dinero de las mordidas ya estaba a buen recaudo en su mochila o en el maletero del coche antes de ir a repartirlo.
"Tráete una bolsa": Literalmente, las instrucciones que se daban cuando el volumen de billetes en metálico superaba la capacidad de los bolsillos del pantalón. Una logística rústica pero muy efectiva. 
Las notas del examen judicial
José Luis Ábalos (El "Jefe"): Suspenso categórico. El Alto Tribunal lo ha condenado a 24 años y 3 meses de prisión por delitos de organización criminal, cohecho, malversación y tráfico de influencias. Para los estudiantes del futuro: el tribunal fijó su cumplimiento efectivo de condena en 16 años y medio. El chalé de Marbella y los contratos a dedo a sus conocidas le han salido caros. 
Koldo García (El "Búfalo"): El escudero se lleva un correctivo de 19 años, 8 meses y un día de cárcel. Sus paseos sin pasar por el cajero automático y los apartamentos en Benidorm se conmutan por un cumplimiento efectivo de un máximo de 15 años entre rejas. 
Víctor de Aldama (El "Padrino"): El único que ha sacado un "aprobado por los pelos" gracias a la técnica del soplón. Aunque el Supremo le condena a 4 años y medio de cárcel, ha esquivado la prisión. El tribunal ha premiado su "colaboración decisiva" con la justicia suspendiendo su entrada en la cárcel a cambio de hacer un año de trabajos en beneficio de la comunidad. Al final, el director de la orquesta ha demostrado que sabe latín. 
La moraleja para los libros de texto del futuro
Lo más jugoso de la sentencia unánime del Supremo es que deja por escrito para la posteridad que los tres formaban una organización criminal con todas las de la ley, perfectamente estructurada y con reparto de funciones.
Las "notas de corte" del Alto Tribunal
José Luis Ábalos (El "Jefe"): Suspenso por todo lo alto. Ha sido condenado a 24 años y 3 meses de prisión por organización criminal, cohecho, malversación y tráfico de influencias. Aunque la ley fija su límite de cumplimiento efectivo en 16 años y medio, el exministro ha comprobado que aquella semanita de vacaciones gratis en Marbella y el alquiler de Plaza de España salen a precio de hotel de gran lujo. 
Koldo García (El "Búfalo"): El escudero se ha llevado un correctivo de 19 años, 8 meses y un día de cárcel por los mismos delitos. Sus paseos por Benidorm soltando billetes a "tocateja" se han traducido en un tope de 15 años efectivos entre rejas. Dejar de pisar el cajero automático le va a costar una larguísima temporada a la sombra.
Víctor de Aldama (El "Padrino"): El auténtico director de la orquesta ha demostrado que, además de Ferraris, tenía una mente privilegiada para la supervivencia. Aunque el Supremo le condena a 4 años y medio de cárcel, se ha librado de pisar la prisión. El tribunal ha premiado su "colaboración decisiva" al cantar la traviata y destapar las vergüenzas de la trama, suspendiéndole la pena a cambio de un año de trabajos comunitarios. El capo se va a su casa y los subalternos se quedan en Soto del Real. 
Aquí tenéis la prueba de que en la demostración empírica de que en la picaresca ibérica, el que diseña la estrategia financiera internacional con cuentas opacas y coches de carreras sabe cuándo y cómo salvar el pellejo, mientras que los que se dedican a pasear bolsas de deporte y sobres con efectivo terminan pagando los platos rotos del banquete. 

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