EL SÍNDROME TÓXICO DEL ACEITE DE COLZA, UNA HERIDA ABIERTA
Introducción A comienzos de los años ochenta, España despertó a una tragedia invisible. No hubo explosiones, ni derrumbes, ni un enemigo reconocible. El mal estaba en las cocinas, en las despensas humildes, en el aceite con el que se freían los huevos y se aliñaban las ensaladas. El síndrome tóxico del aceite de colza fue una catástrofe silenciosa que se infiltró en la vida cotidiana y dejó miles de víctimas, marcando para siempre la historia sanitaria y social del país. Durante meses, médicos, científicos y autoridades caminaron a oscuras, mientras los afectados enfermaban sin un diagnóstico claro y las familias asistían, impotentes, a un sufrimiento que no entendían. Aquella crisis no solo puso a prueba al sistema de salud, sino también la confianza de la ciudadanía, revelando las grietas de un país que aún estaba aprendiendo a proteger a los suyos. El síndrome tóxico y el tablero político El estallido del síndrome tóxico del aceite de colza coincidió con un momento de extrema fr...