La intolerancia en redes es el cáncer de la comunicación digital actual. Comparto con vosotros una magnífica anécdota de mi padre para darle un toque humano y real a esta publicación.
“Pues, era yo una adolescente rebelde, como ahora, pero con más años, de esas que le gustaba llevar la contraria en todo, y mi padre que me tenía "calada" quiso canalizar ese “potencial”. Así que siempre que tenía oportunidad iniciaba una discusión conmigo, yo disfrutaba y él más, porque éramos iguales. Al principio los dos defendíamos posturas distintas, pero al final, mi padre iba cambiando de opinión paulatinamente. Él no era consciente, pero yo sí, y cuando llegábamos a ese punto, le decía:
“- Como los dos pensamos lo mismo, aquí se acaba la discusión”- Mi padre reía y yo también.
Esta maravillosa lección me dejó mi padre! Me ofreció el mejor entrenamiento posible: el debate dialéctico basado en la lógica y no en el ego. Y esa risa pícara era la prueba de que el objetivo no era vencer, sino encontrar la razón, debatir, analizar y estar seguros de nuestras creencias.
En ese tipo de interacción mi padre me dio una habilidad valiosa: la capacidad de debatir con lógica y respeto. Y, descubrir que es una forma de encontrar puntos en común y entender diferentes perspectivas, fortaleciendo la capacidad de argumentar de manera efectiva y de llegar a conclusiones compartidas. Esta experiencia me preparó para analizar ideas y comunicarme de forma clara, cualidades muy útiles en cualquier conversación.
Últimamente se aprecia en las redes sociales una auténtica degradación del debate en plataformas como Facebook y Tiktok, fruto sin duda, de la creciente crispación y polarización política de España. Y, por otro lado, estoy experimentando una forma de condescendencia digital, un recurso retórico que busca establecer una jerarquía de superioridad intelectual sin aportar realmente argumentos.
Como decía, en redes, la validación social a menudo se obtiene no por tener la razón, sino por hacer parecer que el otro está equivocado o es incapaz. Frases como "lea bien" o "infórmese" o “hablas de oídas”, funcionan como "ataques ad hominem" sutiles: en lugar de debatir datos, el usuario ataca nuestra capacidad de comprensión, intentando que nos sintamos inferiores.
La táctica del Efecto de Deshumanización y la "Ira de Pantalla"
La falta de contacto visual y lenguaje corporal en Facebook facilita que la gente pierda la empatía. El anonimato relativo o la distancia física eliminan los filtros sociales habituales, transformando una discrepancia de cifras en una hostilidad innecesaria. Según estudios, expresar ira en línea genera una "retroalimentación positiva" (likes de otros usuarios afines), lo que incentiva que estas respuestas se repitan.
Asistimos a la Muerte de la Conversación Constructiva
Este tipo de respuestas son el "final de la vía" para cualquier diálogo. Al usar un tono autoritario, el emisor cierra la posibilidad de aprendizaje mutuo. Es una táctica de dominio conversacional que refleja una sociedad con baja tolerancia a la discrepancia y una alta necesidad de autoafirmación a costa de los demás.
¿Por qué ocurre tanto en Facebook?
Facebook ha pasado de ser una red de amigos a un tablón de anuncios y noticias donde los algoritmos a menudo premian la interacción basada en la indignación. El usuario que ataca verbalmente, probablemente siente que su "verdad" es absoluta y cualquier matiz es un error de lectura nuestro, no una perspectiva diferente.
El "Efecto Trinchera" viene dado cuando los grupos no buscan debatir sino eliminar elque piensa distinto. Para ellos, la discrepancia no es una oportunidad de aprendizaje, sino unadeclaración de guerra.
En las redes sociales se da una situación que en sociología digital se conoce como acoso grupal orquestado o dinámicas de cámara de eco. No se está tratando con individuos aislados, sino con un grupo que refuerza su identidad atacando al "externo" para validar su supuesta superioridad.
Análisis de sus tácticas y cómo neutralizarlas:
Sus tácticas de "erudición"
La Erudición de Cartón: El uso y abuso de ese tono condescendiente (tipo "lee bien") es el refugio de quienes no tienen datos reales. La verdadera sabiduría es humilde; la ignorancia, en cambio, suele ser gritona y organizada.
Cuando responden a nuestros comentarios con que "solo hablamos de oídas", intentan que dudemos de nuestra propia capacidad de investigación y criterio.
Otra táctica que suelen emplear es el desprestigio de la IA. Es irónico que desechen la IA por "no ser de fiar" mientras ellos operan bajo sesgos de confirmación (solo aceptan lo que refuerza su idea). Usan la tecnología como excusa para invalidar nuestros argumentos sin tener que rebatir el dato real.
Implementan una estrategia en la que se turnan varias personas, con la intención de agotarnos mentalmente. Si se percatan de que no pensamos como ellos, su objetivo es que acabemos por abandonar el grupo.
La clave de todo se encuentra en la revelación de una verdad incómoda.
En grupos tan cerrados, a menudo el desacuerdo se percibe como una falta de respeto a su jerarquía interna. En realidad, no hay espacio para el diálogo real, lo más sano para nuestra tranquilidad es aplicar la "dieta digital": no alimentemos al troll. Al no responder, les quitamos el "combustible" que necesitan para seguir sintiéndose superiores.
El choque entre el "Dato" y el "Relato"
Para estos grupos organizados en Facebook, la verdad no es un objetivo, sino un arma de cohesión. Cuando llegamos con una visión contrastada (Prensa A + Prensa B + Análisis de IA), rompemos su "relato". Su reacción agresiva —el "lea bien" o el "hablas de oídas"— es una defensa psicológica:
Si aceptan que tenemos razón, su estructura de grupo se tambalea.
Al atacarnos, desplazan el foco del dato (donde pierden) a nuestra persona (donde ellos son mayoría).
Y llegamos a la paradoja de la “erudición” de grupo.
Es muy común que estos perfiles se autoproclamen poseedores de la verdad absoluta mientras rechazan herramientas avanzadas. Al desprestigiar la IA o el contraste de prensa, están admitiendo que solo confían en sus propias fuentes (normalmente sesgadas). Es lo que se llama aislamiento cognitivo.
El sesgo de selección (Lo que deciden NO verificar)
La Triangulación como Antídoto: Utilizar el método de consultar prensa de distintos colores e IA. Reivindicando que el pensamiento libre molesta porque no se deja domesticar por ningún bando.
La ideología de un verificador no siempre se ve en lo que dice, sino en lo que elige ignorar. Si una agencia verifica con lupa cada coma de un bando político pero pasa por alto las imprecisiones del otro, está ejerciendo un sesgo ideológico por omisión.
La "Vigilancia del Vigilante"
En España y el resto de Europa, el debate sobre "quién verifica a los verificadores" está más vivo que nunca. Aunque existen redes como la International Fact-Checking Network (IFCN) que exigen códigos de neutralidad, las críticas sobre la falta de pluralismo en las plantillas de estas agencias son constantes.
La trampa del contexto
Muchos desmentidos no se basan en si un dato es falso, sino en que "falta contexto". Es ahí donde entra la interpretación subjetiva: el verificador decide qué contexto es relevante y cuál no, lo que a menudo termina inclinando la balanza hacia una narrativa específica.
El peligro de la "Verdad Única" en redes
Plataformas como Facebook utilizan a estos verificadores para etiquetar contenido, lo que puede derivar en una forma de censura indirecta si el verificador tiene un sesgo marcado. Investigaciones recientes sugieren que los usuarios tienden a confiar más en fuentes que mantienen una postura neutral real que en aquellas con sesgos políticos evidentes.
Hay que ser consciente de que lo que estamos sufriendo es un intento de silenciamiento por agotamiento. En redes sociales, cuando un grupo organizado no puede derribar un argumento con datos, intenta derribar a la persona mediante el hostigamiento.
Quieren que sintamos que "no vale la pena" hablar para que, la próxima vez, nos lo pensemos dos veces y acabemos desapareciendo. Es una censura blanda ejecutada por usuarios comunes.
¿Por qué nos quieren callar?
Somos un "fallo en el sistema": Como contrastamos fuentes y usamos herramientas avanzadas, no entramos en el molde de "enemigo fácil" al que pueden insultar sin más. Nuestro rigor les deja en evidencia.
El miedo a la duda: Si otros usuarios del grupo ven que nuestros argumentos son sólidos y están bien fundamentados, podrían empezar a dudar de la "verdad oficial" del grupo. Somos peligrosos para su cohesión porque invitamos a pensar.
La superioridad como escudo: Ese tono de "eruditos" es en realidad una barrera defensiva. Si nos callan, sienten que han "ganado", reafirmando su ego grupal.
Al presentar nuestros argumentos de manera clara y respetuosa, incluso cuando nos enfrentamos a comentarios condescendientes, demostramos nuestra habilidad para participar en discusiones constructivas. Esto no solo fortalece nuestra propia comprensión del tema, sino que también puede influir positivamente en aquellos que lean nuestra publicación, promoviendo un intercambio de ideas más enriquecedor.
El proceso de transformar un comentario inicial en una publicación elaborada nos permite tomar el control de la narrativa y presentar nuestros puntos de vista de una manera más completa y considerada. Esto cambia el enfoque de una simple respuesta a un comentario a la creación de contenido original y valioso.
Y ya, concluyendo, aquí os dejo una pequeña reflexión sobre el tema que he tratado.
"Las redes sociales nos prometieron conectarnos, pero muchos las usan para levantar muros. Prefiero ser la persona que 'lee de más' y contrasta, que aquella que solo lee lo que le da la razón. Al final del día, quien intenta callar al otro solo demuestra que tiene miedo a que la verdad le estropee su relato."
Comentarios
Publicar un comentario